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sábado, 2 de julio de 2016

Punto de quiebre

Yo estaré aquí abajo para sostenerte -  siempre te decía lo mismo y vos reías y me decías que era totalmente seguro y cerrabas toda posible réplica mía con un beso en mis labios.
Recuerdo la primera vez que te vi, estaba en el parque, con  un libro enfrascadisima en su lectura, disfrutando del sol de los primeros días de la primera de hace un par de años,  una sombra que pasa veloz me distrae y levanto la vista, ahí estabas colgando de una tela, tu sombra rítmicamente con cada giro volvía a mi, distrayéndome de mi lectura, hasta que cerré el libro y me puse a contemplarte en silencio. Tus amigas debajo de ti sostenían la tela y te daban indicaciones de giros y piruetas, y vos reías, y ese sonido me gustó.
No sé qué fue, no sé si te habré mirado mucho tiempo, pero lo supiste, en un momento te detuviste ahí en lo alto y me miraste, mirando mucho más adentro que cualquiera hasta ese momento, creo que me sonrojé y atiné a abrir el libro nuevamente,y hundí mi cabeza en él,  por más que quería no podía concentrarme, mi mirada volvía ahí en lo alto, donde estabas, vos sabiendo de eso, cambiaste la sonrisa, no sé como lo supe, pero lo hiciste. Caían los últimos rayos de esa tarde de sábado en el parque, tus amigas debajo de ti te instaban a terminar y gritaban “tomemos una cerveza”,  bajaste con una gracia admirable, debo confesar que no era muy conocedora de ese arte, el de la tela, tú fuiste la primera que veía y fue totalmente de casualidad.  Ya abajo, se pasaron la botella de mano en mano y mientras ellas juntaban y enrollaban la tela, te acercaste, yo te miraba de reojo con mi libro abierto, mientras una cierta incomodidad crecía en mí.
-Hola, qué lees?- me dijiste- te veo muy sola en este parque, querés venir con nosotras?
Desconociéndome cerré el libro junté mis cosas y me uní, una cerveza se hicieron dos sentadas en ronda, pasándonos un porro, disfrutando del atardecer, charlamos de todo, tus amigas me miraban y se reían, vos solo me mirabas.
Cuando cayó la noche y el guarda nos vino a sacar, había algo que no nos dejaba separar. Había algo en vos que me atraía, no sabía qué era, no sabía tampoco como descubrirlo.
-vamos a mi casa, pedimos unas pizzas y seguimos charlando, dijiste y tus amigas corearon contentas dale! Yo atiné a irme para mi casa, el lado contrario del de ustedes, era la señal de que el día se había acabado para mí
- venite si querés,- y en el medio de mi pecho algo floreció.
Tu casa quedaba a tres cuadras del parque, pasamos por un chino compramos más cervezas y algunas papas. Era de esos caserones  viejos que se mantenían aún en plena capital, tus paredes eran de colores fuertes y estaban llenas de fotografías, algunas tuyas, otras de chicas desconocidas que me generaron curiosidad y algo parecido a celos.
La cena se prolongó horas hasta la madrugada, yo estaba obnubilada, no me reconocía, debería decir que siempre adolecí de cierta timidez que me hace parecer amarga, seca en el trato, pero con vos, con tus amigas, las risas fluían fácil, no quería que esa noche terminara, que el sortilegio terminara.
En un momento de la noche tus amigas con mirada cómplices deciden irse, entre risas y abrazos, yo me paré de donde estábamos sentadas tu living era enorme y habíamos comido en el piso, sentadas en almohadones enormes alrededor de una mesa ratona
-Quedate si querés, quedan cervezas que no tomaré sola,
Y me quedé.
-No tenés miedo cuando estás ahí arriba? Te pregunté aún sabiendo que mi pregunta sonaba mucho más estúpida en voz alta que en mi mente.
Estabas sentada a mi lado, reíste y no contestaste, solo me besaste.
Y fue fuego y fue magia, y se hizo el amanecer, el sol entraba por el ventanal que tenías en tu cuarto, no sé cómo llegamos a tu cama, pero amanecí con la luz del día calentándome la piel, las sábanas enredadas en mis pies y tus brazos enredados en mi.
Y fue la gloría y  fue el comienzo, y fue hace dos años atrás. No recuerdo la vida antes de esa tarde, vagas imágenes de mi pasado a veces se me presentaban, pero miraba tu rostro y toda sombra se disipaba.
-cuando estés ahí arriba yo estaré aquí, cuidándote, reías; siempre reías cuando te decía esto,  me besabas  y reías.
Y el tiempo pasó y no nos separamos todas los fines de semana de esa primavera y del verano que le siguió fuimos al parque, yo con mis libros, vos con tus telas y tus amigas. Volvíamos siempre a tu casa, por pizza y más cerveza, era un ritual compartido por todas.
Y se hizo el invierno, y nos guardamos, y lo que teníamos fue creciendo. Y me sentía invencible a tu lado y tú reías, con esa risa que me derretía el alma, me mirabas como esa primera vez desde ahí arriba. Y el mundo dejaba de existir entre tus brazos.
Entre sábanas y puchos hacíamos planes, íbamos a viajar por el sur, luego irnos al norte y cruzar la frontera, querías hacer acrobacias de manera profesional, queríamos la casa y un perro, yo quería mis libros, y tenía mis alumnos particulares, podíamos irnos a donde quisiéramos, nuestro mundo era enorme pero no ocupaba bolsos.
Una tarde llegaste exultante, te habían convocado para un show,  la rueda había comenzado a girar me decías.
Fueron meses de trabajo duro, mucha practica, yo siempre estaba ahí con vos, cuidándote desde abajo, vos ahí arriba  siempre mirabas para mi lado, ese contacto que teníamos a través de la mirada, esa comunión estaba ahí no importara los metros en alto que nos separaran.
La gran noche llegó, el teatro estaba lleno, mis nervios era mucho peores que los tuyos, pero aparentaba tranquilidad, era tu momento. El teatro estaba lleno, tu número era el más importante, y el momento llegó, ahí estabas a seis metros del suelo, girando y girando, yo entre bambalinas te miraba, cuidándote como siempre te decía, el publico enmudecido hipnotizado por tu agilidad y tu gracia, la simbiosis que tenías con la tela es lo que admiraba todo el mundo, es  lo que me llamó tanto ese primer día, en el parque. Y ahí estabas, hermosa, rodeada de luz, y mi corazón desbordaba de orgullo.
El público seguía cada movimiento de tu cuerpo en un concentrado silencio.
Pero de improvisto ese silencio fue quebrado con un crack que no supe de donde era, fue un ruido de algo que se rasga, miré al público para saber de dónde venía y no era de ahí, cuando levanté la mirada no estabas con el arnés en la tela, tu mirada de sorpresa se  cruzó con mi mirada de estupor  mientras caías, fue cosa de segundos y a la vez una eternidad, tu caída parecía en cámara lenta y sentí otro crack, mucho más fuerte, mucho más seco.  Tu cuerpo estaba tendido en el suelo y una macha roja crecía debajo de él.  Ahí también sentí otro crack, pero no lo busqué entre el  público, que gritaba asustado, ese crack vino de dentro mío,  algo se quebró, y fue para siempre.

Y en mi cabeza solo repetía “no estuve ahí, no estuve ahí…”

lunes, 25 de julio de 2011

Las increíbles aventuras de la Tte Bocatto (parte II)

El comienzo
Porque todo debe tener un comienzo,¿no?

Era el año 1990 y la tierra vivía en paz o eso creía una pequeña niña que vivia en Buenos Aires, Argentina.

La niña, en cuestión tenía apenas 6 años y cursaba el preescolar, famoso invento que ayudaba a los padres a criar a sus hijos mientras ellos trabajaban. Tenía salvaje muy a pesar de sus padres, era la enfant terrible del jardín, cuando la maestra decía de pintar con crayones ella agarraba las tijeras, cuando la maestra decía hacer ronda, ella se iba contra la pared, todo por una cuestión de ir contra el orden mayor. La rebeldía parecía ser su leimotiv ya desde temprana edad, comenzó a leer a penas los 3 años y no, no leía cuentos infantiles, los Hnos. Grimm le parecían sosos e infantiles, terriblemente desactualizados. Ella leía el diario que su padre olvidaba por ahí cuando ya lo había leído.
Pero retomemos lo del jardín ya que ahí comienza la verdadera leyenda, o eso es lo que les quiero hacer creer

-Bocatto, podés venir con tus demás compañeros a hacer la ronda?- la maestra inútilmente trataba de intimidarla, de atraerla con juegos

- No señorita, estoy haciendo una nave espacial con esta caja, porque quiero ser astronauta- Antes de terminar la frase la risotada de la clase en gral era tan estripitosa que los vidrios de las ventanas temblaban y se escuchaba desde la calle. - Ríanse no me importa, ya me verán mientras ustedes serán todos almaceneros o empeladuchos de una empresa estatal- su enojo le hacía sacar todo lo que leía de los diarios de su padre.
En eso en el fondo del aula una niña vestida de rosa, con dos coletas en el pelo y una muñeca de kitty se acerca y le dice

-Si querés puedo ayudarte a construir tu nave- Bocatto la mira de arriba abajo no sabe si con extrañeza porque nunca había visto algo tan rosa en su vida, salvo la pantera rosa, famoso dibujo, que no merece que detallemos por ahora, o con sorpresa porque nadie en esa sala se había prendido en sus juegos desde que tenía uso de razón, o mejor dicho desde que comenzó el año escolar para ser más exactos
- Bueno, ¿como te llamás?- a regañadientes la acepta, pero porque sabe que va a necesitar una copiloto

- Clarita, vos?

- Capitán Bocatto,

-Ahhh – Clarita estaba dudando mucho si seguir con ese juego o volver con su kitty y su vestidito rosa

-De ahora en más serás la suboficial- y gira para ver el apellido en la mochila que andaba por ahí, la reconoció porque era…rosa.- Cabo Thorne

-Iupi! Soy cabo!! , capitán, capitán, ¿qué es un cabo? – tirándole de la manga a Bocatto quería sacarse esa duda existencial.

-Ufffffffff.

Una semana después

-Cabo la nave está casi lista, prepare todos los instrumentos que abordaremos
En eso se siente la voz de la maestra

-Chicos démosle la bienvenida a nuestra nueva amiguita- y trae de la mano a una niña entre asustada y tímida- Chicos digan hola a Lola.-

-Hoooolaaaa Lola- se escuchó a coro en toda la sala, todas las voces salvo una, la de la Bocatto que estudiaba fijamente a la nueva compañera de arriba abajo como si fuera un espécimen de otro planeta, en realidad venía de otra escuela de otra ciudad, a su padre lo trasladaban constamente en su trabajo.
Clarita, alias la cabo Thorne, saltaba de contenta por tener una nueva amiguita nueva- Vení Lolita a jugar con nosotras

-Cabo!!! Qué esta haciendo? Quién le dio autorización?
-Pero, pero…- Clarita hizo puchero y tuvo que volver sola a los instrumentos de la nave, con miedo de hacer enojar a su capitana.

-Qué estan haciendo?-

-Nada, ¿que te importa a vos?- fuerte y clara sonó la voz de Bocatto

- Anetta dejá jugar a Lolita con ustedes, no ves que es nueva y necesita nueva amiguitas

-Pero maestra!!!! Ya estamos a punto de despegar, una nueva tripulante nos atrasaría días de operación.

-Bocatto! Si querés seguir con la misión dejala jugar- la voz de la maestra no dio lugar a dudas

-Ufffffffffffff

Los días pasaron y parece que la capitana Bocatto tenía diferencias irreconciliables con la nueva subalterna

-Yo quiero ser capitana también- decía Lola que de la timidez de los primeros días poco y nada le quedaba.

-No puede haber dos capitanas en una misma nave y por antigüedad y experiencia yo soy la capitana, ¿no es así Cabo Thorne?

La Cabo Thorne ya estaba media aburrida de las misiones espaciales y hacía días que había vuelto con su inseparable compañera barbie superstar.
-Se se se… sí capitana!, no te preocupes Barbie, yo te peinaré y te cambiaré el vestido porque este esta fuera de moda

-Si no puedo ser capitana de esta nave, me haré una nueva solamente para mi, Lola que era más terca que Bocatto, no había quien le haga cambiar de opinión

-Está bien, hazte tu propia nave

-Y será mucho mejor y más nueva y podrá venir quine quiera conmigo!

-Ufffffffff

Y lo que parecía una linda amistad entre tres niñas del preescolar, resultó en tragedia, tragedia para la maestra, que no solo tenía una jovencita que hiciera lo que quisiera, sino que ahora tenía dos, y dos naves de cartón en su aula, temiendo que venga el inspector del ministerio y viera que como maestra de preescolar le faltaba agallas y valentía para lograr que los niños le obedezcan.


-Aún no entiendo como te seguí con está también, si ser astronauta es tu sueño, no el mío, yo quería ser modelo, sabés que ver mujeres en bolas es uno de mis pasatiempos preferidos.

-Thorne… Thorne dejá las mujeres en paz por un momento, ¿no ves que en el espacio está el futuro?. Bocatto con unos cuantos años más, casi 15 más que la inocente (¿) niña de preescolar, seguía teniendo de subalterna a su fiel e inseparable mejor amiga Thorne. – Además debería decirte que a las mujeres las vuelven locas los uniformes y las estrellas, conjugá esas dos cosas y qué tenemos?

- A nosotras?- la respuesta no sonaba muy convencida

- Exacto! Ahí estaremos nosotras para explicarles los misterios del universo a todas aquellas que quieran saber.
Como pueden ver las cosas no cambiaron mucho, Bocatto sigue con el sueño loco de ser astronauta y por eso se ha anotado en dicha carrera. Thorne que no podía dejar a su amiga en esa insensata aventura, según ella, se anotó junto a ella, y como las cosas no cambian como decía, uno de sus prendedores favoritos era un hello kitty, de colección, ya que hace años no se fabrican más esos motivos, por suerte para Bocatto abandonó el rosa a los 10 años, tal vez por el sutil consejo de su amiga, no lo sabemos con certeza, lo que si sabemos es que el cambio les favorecía a las dos; a Thorne ya no se la confundían con una enorme pantera rosa y a Bocatto ya no le hería la vista verla tan…tan…rosa.

Estaban en la clase de híper sueño, te explicaban como eran las capsulas de sueño, como debías dejar todo preparado, un embole atómico para Thorne que miraba con nostalgia su pin kitty.

-Escuchá esto que es importante!

-Nahhh si vas a estar vos para despertarme yo me quedo tranquila

-Ufffffffffffffff- efectivamente algunas cosas no cambian jamás

-Perdón chicas este asiento esta vacío?- la voz venía acompañada de una imagen celestial según nuestras dos heroínas- es la clase de híper sueño no?, espero no haber llegado muy tarde- una cara perfecta, un pelo largo castaño que invitaba a acariciarlo, y un cuerpo que llamaba a gritos ser conquistado, escalado y colonizarlo, el conjunto en sí dejó sin habla a las chicas y la mandíbula de Bocatto cayó 10 centímetros de su cara.
Thorne que ya había vuelto su mirada a su pin pensaba para sí “muy tiernita para mi gusto”, le contesto con indiferencia:

-Si, sentate tranquila, es la clase de híper sueño- Thorne siempre solícita corre sus cosas y le deja el espacio contiguo al suyo, mientras hace eso, recibe un codazo en las costillas provenientes de su antigua capitana

-Dejala que se siente de este lado- le murmura entre dientes
-Se, se se…. ¡dejá que se siente donde quiera!.

-Hola chicas, mi nombre es Vanguar, Lola

La cara de Bocatto se contrae en un rictus de horror, se empalidece y automáticamente todos los pensamientos que había tenido momentos antes, desaparecen al saber que la escultural nueva alumna era su vieja enemiga del preescolar, otro codazo a Thorne para que no revele sus nombres y mete lentamente su nariz en los libros que tenía ante sí.
Inevitablemente Lola supo quienes eran sus dos compañeras, y pensó que era un buen momento para retomar esa vieja amistad de cuando eran niñas. Claro que a Bocatto no le pareció para nada buena y se lo hizo saber, muy bien, muy fuerte y muy claro por supuesto. Tal vez lo que más le inquietaba a Bocatto era ese cosquilleo que sentía cada vez que la tenía a Lola cerca y eso le producía tal vez cierto temor, lo cual claro está le hacía reforzar la idea de que cuanto más lejos mejor para todo el mundo, incluida Clarita, ¡Thorne! ¡Ya se estaba ablandando y no lo podía permitir!
Continuaron las chicas, soñando con viajes y con las estrellas y con mujeres, Thorne más con lo tercero que con los dos primeros, pero bueno, una cosa llevaba a la otra, según las palabras de su querida amiga
La primer misión era inminente, estaban todos los astronautas con los mejores promedios y uno de ellos sería elegido, y sería cuadro de honor de esa promoción, la misión consistía en ir hasta ALFA-7 a reparar un satélite de comunicación del gobierno, una misión importantísima, parece que había unas escuchas que habían quedado encriptadas y llegaron por la mitad a la tierra. el comandante en jefe eligiría él mismo a quien lo acompañaría en la misma

-Y por último mis felicitaciones a todos ustedes que siguieron su sueño y hoy están aquí para recibir los honores de esta graduación esperando a que sirvan a su país con honradez y con valor

-Si, señor! –Se escuchó a coro, en la sala magna donde era la graduación.
Bocatto no daba más de la excitación, su traje nuevo, su gorra, era el día más esperado por ella, lo único que le faltaba para que sea un día inolvidable era que fuera la solicitada para la misión.
-Como todos ustedes saben en esta graduación se hará saber quién de ustedes me acompañara en la misión a ALFA-7, será por decirlo de alguna forma su prueba de fuego así que el nombre elegido es…

Bocatto salta de su asiento, segura está de ser ella la elegida, el mejor promedio de todos los años, no concebía que hubiera alguien más capacitado.

-El nombre del astronauta es, mejor dicho la astronauta, es…Dolores Vanguard
Bocatto se había levantado de la silla, hasta que siente el tirón de mangas de Thorne no había escuchado que su nombre no había sido dicho, sino de su enemiga.

-Increíble!! Luego de tantos años me sigue cagando la vida esta mina! No puedo creerlo y ahora de donde salió? Si nunca la volvimos a ver!!

- Tranquila Bocatto, dejala que se vaya a jugar a la electricista en el espacio, nosotras podemos irnos de putas con nuestros uniformes nuevos , ¿no están geniales?, ¿quedará bien si le agrego mi pin de kitty?

-Uffffffffff- el resoplido de Bocatto dejándose caer nuevamente en la silla es como un globo que se queda sin aire, un globo pinchado por la realidad aplastante de tener que seguir en tierra, mientras que Lola, la que la peleaba en el preescolar, la que le quiso robar su nave cuando eran niñas, hoy le robaba su primer viaje al espacio
Nuevamente se puede escuchar:
-Ufffffffffff, ¡mierda!-porque en uniforme Lola seguía quitándole el aire, además.

lunes, 18 de julio de 2011

Las increíbles aventuras de la Tte Bocatto (parte I)

En un futuro no muy lejano…

Una nave navega por el más inhóspito universo nunca antes recorrido por el humano, nave pequeña sólo con dos tripulantes, y un gato, recientes estudios del área de investigaciones del espacio han arrojado resultados interesantísimos sobre las prestaciones de estos pequeños animales seudo domésticos en el espacio, por ahora él dormía plácidamente el híper sueño que le permitía viajar años luz sin envejecer y así llegar a distancias nunca antes pensadas, claro las dos tripulantes mujeres también dormían el mismo híper sueño en dos cápsulas consecutivas al del gato. Los sistemas automáticos funcionan a la perfección, los medidores de distancia del objetivo, los medidores de energía, alimentos,

El objetivo de la misión el hallazgo de un planeta, el WXO con similares características de la tierra para una posible colonización de humanos, el WXO fue descubierto por casualidad en viajes anteriores, pero sin posibilidad de exploración, esta nave de dos tripulantes era la primera misión de avanzada y exploración.
Ya explicamos el por qué del gato en la nave, si se preguntan el por qué de dos mujeres en la tripulación, diremos que simplemente son mejores que los hombres y sus testosteronas siempre alteradas. Y ni hablemos de la capacidad intelectual de las mujeres.
Las luces se ponen rojas, la alarma suena, los monitores muestran interferencia, y un gas sale de una de las paredes, el híper sueño se corta inesperadamente, susto y confusión.

La Tte. Bocatto es la primera que despierta, de camiseta y calzones blancos, sale aturdida de la cámara de híper sueño aún con los conectores pegados a sus sienes, la primera reacción es maldecir

- “ydalequetedale” con el ruido, la conchadelpato verde!!, aturdida por el sueño y tambaleándose, luego de dormir 10 años es como que no es fácil ser dueña de tus miembros, corre a vestirse, siente un frío de los mil demonios, en algún momento la calefacción se apagó
Mientras ella se pone el entero color naranja, último modelo según la nasa, ideal para toda ocasión, ella masculla:

-A quién se le ocurrió un color tan horrible como este?

Estando ella en el mando central de la nave, viene por detrás la Tte. Thorne con voz pastosa masculla entre dientes

- Qué mierda! Y el café donde está? El naranja tampoco le gustaba, pero no vamos a repetir las imprecaciones de Thorne al respecto ya que si no eran parecidas a la Tte. Bocatto eran peores en son soez. Inteligentes? Sí, demasiado, pero de mal genio como todos los genios
Einstein, el famoso gato astronauta, por suerte safó del naranja que imponía la moda y ya estaba en la silla del auxiliar lavándose luego del largo sueño, a veces tener pelos te salva de algunos horrores de la moda.

- Buen día Thorne o es que dormimos juntas?

- Sesese más quisieras bollerita de tres al cuarto-masculla entre dientes para que no entienda Bocatto.- Buen día que ha pasado??

-Nos hemos salido del curso, y los sistemas de navegación se han vuelto un poco locos, por eso nos ha sacado del híper sueño para que seamos conscientes de que estamos en el medio de la nada, y de que vamos al medio de más nada.

-Uh buenísimo, comemos algo? La preocupación de Thorne si la tenía la ocultaba muy bien

- Te parece que es hora de comer?

- Digamos que luego de diez años, de comer por una sonda, tengo ganas de comer algo…más consistente, y más si pensamos que tal vez nunca más volvamos por un asadito del domingo con amigas

- Buen punto, esto no tiene remedio, ya estabilice los sistemas, y la comunicación con la tierra está muerta, muerta, comamos algo mejor

- Bien!- diciendo esto se acerca a un panel de la pared, y saca dos cubos color ámbar del tamaño de un cubo de rubrik los mete a un hueco en la misma pared y dos rayos hacen que los cubos se transformen en un plato de pollo al horno con papas,

- Genial! Pollo que no es pollo, qué buena cena de despertar!

- Bocatto no te quejes podría ser peor, podría ser un guiso de mondongo que ni siquiera sea mondongo

- Bueh viendo que siempre puede ser peor comamos contentas este no-pollo. Faltaría un buen Malbec y tal vez una musiquita suave de fondo

- Del vino no sé nada, extraño demasiado mis licuados, sabés que la leche me encanta

- Demasiado para tu condición repostera querida…

- No entiendo tus chistes, sabés que nunca los entendí desde el jardín que no te los entiendo!!

- SAFO! Por favor pon música- SAFO era el Sistema Autónomo de Funcionalidades Operacionales de la nave, un cerebro inteligente y artificial que comandaba la nave cuando la tripulación duerme el ya famoso híper sueño-

- Si Tte., ahora mismo ah y buenos días, que tal estuvo su sueño, perdón por la interrupción

- No te preocupes, no se puede dormir toda la vida y si vamos a morir vagando por el espacio, prefiero estar despierta, ahora por favor, música para amenizar esta velada
Automáticamente empieza a sonar de fondo, un tema de la ya extinta Adèle, una cantante no muy conocida de su época que logró un par de discos de mediana calidad sólo porque el novio la dejó, qué hubiera hecho si la hubiera dejado una mujer? Seguro más discos, con el corazón más roto o se hubiera vuelto una yonqui sin corazón, no lo sabemos.

-Ah… Adèle me pone cachonda Thorne- declara con una sonrisa cómplice la Tte. Bocatto

- A mi no me mires ya sabés que antes una paja que romper esta amistad de tantos siglos, mejor te conviene agarrarlo a Einstein

- Un gato! Y encima macho, no soy zoofilica! Además no te lo decía con intenciones de nada!, es que me puse melancólica, adele me trae buenos recuerdos,

- Húmedos recuerdos dirás.

- Siempre tan…tan…tan...- Bocatto no halla palabras para describir a su compañera y en ese vano intento de describirla suenan nuevamente las alarmas. Y las luces se ponen rojas

- Qué buena idea ambientar esto como un boliche! –Thorne se queda mirando las luces y un humo que sale de un caño aparentemente roto. Dijimos que las mujeres eran más inteligentes que los hombres y que por eso le ganaron la pulseada en lo que era viajes al espacio, pero en este caso particular, tenemos nuestras serias dudas….

- SAFO, situación ya!- Bocatto sin perder la calma ya sentada en el comando central, toma control de los sistemas, nuevamente, parece que todo el laburo le toca a ella, menos mal que soy proactiva, piensa para si, Thorne seguía en la mesa con los restos de comida ante sí mirando como las luces de rojas volvían a blancas, el supuesto peligro había pasado, e intentaba quebrar el huesito de la suerte ella sola. Sintético claro, ya habíamos aclarado que la comida es más sintética que lady gaga en su época.

- Tte., estamos acercándonos a una nave de procedencia desconocida, sus sistemas son incompatibles con los míos y no puedo comunicarme con ellos.
Antes de que la Tte. Se largara su ya famoso “lareconchadelpatoverde” se escucha en toda la nave una voz en off, una voz, debemos aclarar, sensual y muy femenina, por cierto Adèle ya había dejado de cantar su cuitas de amor roto y abandonado

- Atención nave, atención, prepárense a ser abordados por la tripulación de AMAZON-1, a toda la tripulación les pedimos que estén en el comando central para hacer los honores a la gran Almirante D-NEUVE.
La compuerta principal se abre y aparece en su rellano, una espectacular rubia, envestida en un catsuit rojo y con una capa al tono, medallas y galones dorados, Bocatto y Thorne suponen acertadamente que es la almirante, precedida de una morocha igualmente escultural, pero con catsuit negro, y extrañamente a diferencia de las demás con las orejas puntiagudas, sexys piensan las dos de la nave abordada, me parece que el largo sueño las hacía todo sexy y escultural.
Einstein, que hasta ese momento estaba tranquilo, como todo gato durmiendo en una silla lavándose salta de donde estaba y se pone a refregarse entre las piernas de la Almirante. Bocatto que no sabía de la continuidad de la vida del gato por tal desparpajo, se le escapa

- Einstein!! Déjate de joder y vení para acá

- Tranquilas, no venimos a atacarlas, la dicción de la Alte. era de un español delicioso. Bocatto se imaginaba cuántas palabras sucias saliendo de esa boca en determinado momento más… íntimo.
Las dos tripulantes quedaron extasiadas ante la vocalización perfecta y el tono exquisito del timbre de la voz.

- Buenos días, soy la Alte D-NEUVE de la real armada de GIA, nuestro planeta. Escuchamos señales de auxilio proveniente de este cuadrante y aquí estamos para ayudarlas.

- SAFO, explicaciones ya!- creemos que Bocatto ante el desacato de SAFO estaba perdiendo el control de su particular humor.

- Coff Coff- se escucha una voz en off- Tte. para ahorrar tiempo mientras ustedes cenaban y se ponían al día luego del híper sueño, decidí emitir una señal de ayuda por si las dudas había alguna nave cerca.

- Les ofrecemos remolcarlas hasta nuestro planeta, víveres reparaciones a la nave y un nuevo mapa estelar para que puedan volver de donde eran

- MMMM tentador y a cambio qué quieren?- a la Tte. Bocatto no se le escapaba nada, les dijimos de la inteligencia innata de las mujeres?, pues aquí aplica.

- De eso no se preocupen, no es nada que no pueda charlarse civilizadamente en una cena,

- Sintética?- Thorne tenía una sola preocupación en su cabeza o eso aparenta.

- Nuestro planeta nos abastece de comida suficientemente sana y natural como para no tener que pensar en sintéticos ni aditamentos de sabor color o cualquier cosa química que arruine el verdadero sabor del alimento que ingerimos, por cierto no matamos animales, somos vegetarianas, los animales son nuestros compañeros y amigos- como para reforzar sus dichos se agacha y acaricia a Einstein que parece que ya ha adoptado a sus nuevas dueñas sin que ellas lo supieran.


Ya en la nave AMAZON-1 en una larga mesa llena de comida, en la cabecera la Alte D NEUVE, en la otra su principal y confidente y segunda al mando, la Tte. SPAT, sí, sí, la de las orejas puntiagudas. A la derecha de la Alte, Bocatto comida pequeños bocados de su plato, mientras que Thorne, revolvía con el tenedor su plato lleno de verduras de extraños colores, añorando una buena tira de asado con papas fritas.

- Alte estamos lejos de su planeta? Y sabe a que distancia está la tierra?, la preocupación de la Tte. Bocatto se traslucía en sus palabras

- Tte. en breve tocaremos la atmosfera de nuestro planeta, y el suyo esta demasiado lejos como para tomarse la vuelta tan despreocupadamente, les recomiendo que cuando lleguemos a GIA ustedes se tomen su tiempo para descansar debidamente, nosotras nos encargaremos de las reparaciones necesarias a su nave y de aprovisionarla con todo lo necesario.

- ¿Nosotras?, Thorne parece salir de su éxtasis culinario.

- Nosotras- explica SPAT,-GIA es un país donde todos sus habitantes son mujeres, amamos la naturaleza y la vida sana, vivimos en paz con los demás planetas,

- Interesante- Bocatto, el pensamiento de Bocatto vuela a fantasías inconfesables, por lo menos para este relato- y la reproducción? Como resolvieron ese problema? No necesitan de machos?

- No para nada, nuestro sistema reproductivo esta naturalmente adaptado a la vida en nuestro planeta, no necesitamos de machos reproductores, pero esta charla es demasiado larga y ustedes están cansadas, las acompaño a sus habitáculos, cuando lleguemos a GIA las despertaremos
Con un bostezo nada disimulado de Thorne, se para de la mesa y sigue a la Alte,
Bocatto más silenciosa y pensativa las sigue por un pasillo con varias puertas a los lados
SPAT se queda en la mesa tomando una última copa de vino.
Esta puerta es la zona de descanso de usted Thorne, que descanse, Tte. sígame un par de puertas más que ya llegaremos al suyo.
Caminan ambas en silencio, hasta tres puertas más adelante.

- Ésta es la suya- le dice sin moverse de la puerta, por ende Bocatto que no esta hecha de gas no puede pasar.

- Bien, muchas gracias.

- Si no le molesta me gustaría pasar solo un momento para hacerle un par de preguntas sobre su planeta y su formas de vida.

- MMM- Bocatto no se come ninguna, duda, pero vuelve a ver esos ojos claros, y decide que en definitiva es humana y que tiene permitido cometer errores.- si claro, pase Alte

- Por favor ahora a solas puedes decirme D

- Okay D, pasa al momento de pasar, las luces bajan de intensidad y suena una suave música de fondo.- MMM- Bocatto se queda helada, no esperaba tal habitación, pero secretamente la deseaba.
- Espero que no te moleste la ambientación que hice preparar para ti, la almirante llego a una estantería saco un vino y dos copas
No para nada-Bocatto que ya sabía de que venía todo esto, se relajó, estaba en terreno conocido, más que conocido, era una experta.
Tomó la copa de vino y automáticamente la dejó sobre una mesilla, le saco de las manos la copa a la Alte y le tocó la cara con extremo cuidado y dulzura, un mmm... gutural se escuchó del alto rango, y el beso no se hizo esperar, las manos de D ya abrazaban a la Tte., las manos de la Tte. luchaban con el catsuit y las de la Alte con el enterito naranja. Luego de una lucha decorosa contra la ropa, ambas en ropa interior se
Miraron con estudiado silencio, a ambas le gustaba lo que sus ojos miraban y el ansia comenzó como una picazón desde lo más profundo de sus cuerpos, un hambre voraz se apoderó de ellas y el beso salvaje y desesperado nació de sus labios, lenguas urgentes exploradoras, y manos ávidas de carne para tocar, los cuerpos ardieron, y los gemidos se escucharon a través de las paredes, la ropa interior de cada una, una de negro, la otra de blanco impoluto, voló y la piel quedó al descubierto
Una guerra se libro en ese cuarto, una guerra pero no corrió sangre, sino placer, intenso, salvaje, ancestral
Yacían las dos con el pelo despeinado, recostadas en la cama, la Alte en los brazos de la Tte., en silencio, ésta le acariciaba la espalda con pequeños círculos con su dedo, la Alte disfrutaba y se retorcía de placer por venir.
Bocatto ya había olvidado su misión y de su planeta, había encontrado un lugar mucho más acogedor que el frío desolación que la esperaba en su planeta natal, demasiadas veces roto su corazón le habían hecho descreer de las mujeres. Pero ahora, con solo 40 minutos en ese cuarto, y con esa nueva mujer, había vuelto a ver la luz, y estaba inquietantemente feliz.

- Dime D, en tu planeta, habrá espacio para dos mujeres más?

- Ohh- sorprendida D NEUVE, no sabe como responder- creo que no habría problemas en reclutar dos expertas aeronavegantes.

- Bien, no creo que Thorne tenga problemas, ella es tan aventurera como yo y la verdad es que de donde venimos nada nos espera, ya la convenceré de que el asado era algo nocivo para ella y que las verduras pueden ser un cambio mucho mejor y que la vida puede ser mucho mejor aquí, en cambio Einstein dijo y se calló pensativa, el gato al ser nombrado levantó su cabeza, oh si, había sido trasladado a la nave principal y había sido instalado sin previa consulta a la Tte. Bocatto a su camarote, estaba en un almohadón con un tacho de comida y otro de leche.

- No creo que Einstein –la acotó D NEUVE – se queje con el cambio

- Eso mismo pensaba yo en este instante- contestó Bocatto y en el mismo instante beso en los labios a la almirante, cerrando así la conversación sobre el futuro del gato.
Una voz en off anuncia la llegada a la atmosfera de GIA,

- Almirante como estaba previsto estamos llegando a GIA, no se preocupe no la necesitamos en el comando central todo se esta desarrollando según los cánones de aterrizaje habituales.

- Perfecto, odiaría tener que irme en este momento de acá- dice la teniente con voz gutural mientras descendía por el cuerpo de la Tte. hasta su sexo, que la esperaba húmedo y caliente.
Einstein que no le interesaba ver ese espectáculo, cerró sus ojos y siguió durmiendo preguntándose si habría ratones en GIA.

Happy hours

Ella estaba sola sentada en la barra del bar, el bar al que yo iba hacía un tiempo, pero nunca la había visto por ahí. Se veía sola y pensativa, ante sí tenía una media pinta de cerveza rubia, qué moderada pensé para mis adentros. Miraba no muy convencida la carta no sabiendo con qué combinar con esa media pinta que lentamente se calentaba en el vaso y gotas de transpiración caían hasta la madera de la barra haciendo un circulo perfecto de la base del vaso. De repente su mirada se perdía en el infinito de la penumbra del bar, tal vez esperaba a alguien, a su marido, novio, pareja su mujer, por qué no? o el plan de su noche era encontrarse con sus amigas y ponerse al día y pasar una noche divertida riendo y charlando.
La veía yo y quería desentrañar el misterio que para mí, según mi pobre entendimiento, la rodeaba, de repente quise saber como era su vida, como era ella. Tal vez estaba ahí por el mismo motivo que yo.
Huir, huirse, huirnos. Huir de una realidad aplastante, que amenazaba en cada paso aplastarme, aplastarla, aplastarnos a todos aquellos que vivimos por y para un sueño, un sueño que no es el de todos y que muchas veces pagamos el precio más alto del mercado por no seguir la manada.
Tal vez todo lo que imagine de ella esté equivocado, quizás en breve llegue un moderno chico Palermo Hollywood y la salude con un beso en la boca, justo lo que me provoca a mi verla ahí, me provoca ante su soledad y la mía, y el peso inevitable de la noche sobre ambas, Me provoca ante su postura de superación y desenfado y casi desprecio por todo lo que la rodea, hasta de la cerveza que lentamente sigue calentándose en su vaso, y ante la mía propia, esta postura de que casi todo ya me importa tan poco.
Ella esta sentada en su rincón, ha abandonado la lectura de la carta y chusmea desganada su agenda, parece que nada la convence, no sabe qué comer o simplemente miraba la carta para perder el tiempo y no perderse en el infinito otra y otra vez. Mis papas se enfrían en mi plato, no la han tentado, siento a veces su mirada en mí, ¿no le soy indiferente? Visiones mías.
Parece que sí, que espera a alguien, no como yo, a mi no me espera nadie ni espero a nadie, lo que espero sé que no vendrá jamás, utopías de soñadores… o de borrachos.
Toma su cerveza con estudiada tranquilidad y la mía se calienta mientras pienso si debo abordarla, preguntarle cualquier obviedad, no me saldría nada más, preguntarle la hora o si me pasa la carta o porque se ve tan triste. Lo medito mejor prefiero observarla, es tan etérea en su rutina, mirar la carta o la agenda, tomar un sorbo de cerveza, mirar la nada.
Quiero saber su nombre y no, me gusta el misterio de la ignorancia, a veces saber duele tanto, saber que no sos nada para nadie, saber que nadie te busca o te espera, saber que no hay nada entre ella y yo y que no lo habrá. La prefiero así, ella en su mundo, yo en mi libreta, ambas sin percatarse de los universos que nos rodean, ambas en nuestros propios mundos sin permitir que nada entre en ellos, por cansancio, por miedo o por mil murallas que los dolores al corazón fabricaron por su cuenta sin aviso y sin premeditación. Murallas que con la ayuda de cómplices que buscamos, queremos derribar, cómplices que a su vez buscan a los suyos propios para derribar sus propias murallas.
Pero ella, en su absoluta indiferencia con lo que la rodea tocó sin quererlo mi universo, y yo curiosa insaciable quiero saber sobre sus universos, y sus murallas.
Y de repente este deseo casi inconsciente, yo de ayudarte con tus defensas, altas paredes de piedra, y que vos me ayudes con las mías. No te asustes, no es una exigencia, no es condición, es tal vez una carta de presentación escondemos tantos muestras murallas que sería un buen cambio mostrarlas antes que nada.
Quién no tiene sus mochilas cargadas al tope y a cuestas, yo sólo quiero viajar más liviana, nena yo sé que vos querés viajar más liviana. Si ambas tenemos aunque sea eso en claro, el viaje no será ni tan penoso ni tan duro.
Viajemos juntas lo que el camino nos dicte y nos permita. No prometas, juro no prometerte aquello que no podré cumplir.
Dejame acercarme, invitarte una cerveza, mirar entre las dos la nada y no pensar, y saber que el silencio puede ser copado si es compartido. Te veo ahí tan sola, me veo acá tan sola, podemos acompañarnos en este happy hours sin pensar en nada más, dejemos que la noche siga su curso y mientras pidamos una cerveza más; es la hora de sentir y e no pensar.
Pero a todo esto lo pienso, lo imagino a través de un vaso semivacío, que te veo a vos a través de tu propio vaso semivacío.
Es el momento justo de un pucho, mi cabeza delira por demás, voy a la puerta con el encendedor en mano, y afuera hace frío y ha comenzado a llover, el abrigo del bar cada vez se hace más encantador, prendo el pucho y miro llover, me abstraigo más si eso es posible, noche larga de pensamientos tontos.
Siento la puerta abrirse detrás de mi; y sorpresa, sos vos, tenés fuego me preguntaste y vi un resquicio en tu muralla del cual asirme.

miércoles, 17 de noviembre de 2010

Ella calzaba un par de all star rojas

Habíamos intercambiado miles de mails, más en el último día, los nervios causaba estragos y el único medio de exorcizarlos era a través de la escritura, banal, fortuita de mail, retazos de pensamientos, juegos, risas y otro poco de aún no sé qué.
la tarde era gris, llovía no prometía mucho, pero sabíamos dentro había mucho sol. y cosquillas, mariposas, no sabemos qué!.
Cruzaba plaza de mayo, el punto de encuentro era clave, galería del cabildo, pues ella en su rebeldía renegaba de la burguesía de un buen paraguas.
Admito haber hecho trampa, aparecí del otro lado de la plaza, sí, quería ver si a la distancia sabía quién iba a ser y fue cierto, sin haberle visto las zapatillas rojas, sabía que esa, esa que estaba sentada en la escalinata, que se percibía, más que se veía, esa era ella.
Nerviosa miraba si podía ver llegar a la otra que estaba esperando, otra que tal vez no era yo, otra construida en lo profundo de su psiquis, otra que puede confundirse conmigo, otra que es y no parte mía.
Y la miraba, la miraba no mirarme, la miraba ver el horizonte y me sonreía para mis adentros, la miraba y algo explotó dentro de mí, algo se soltó, no podía dejar de mirar, pero a la vez tenía que cruzar la plaza.
Nervios, cómo me acerco?, qué le digo?, le veré la desilusión al verme?.
Me arriesgo, cruzo, camino, me detengo, la observo de atrás, la percibo no hay vuelta atrás. Ya está...
El bien esperado pucho del que tanto se había hablado se hizo realidad, se haría realidad todo lo que se había pergeñado en mi mente a través de los mails y de los días pasados? esa respuesta aún no la sabía, pero en esa noche se diluiría tal duda, no quedaba otra que seguir avanzar.
Nervios, charla, cerveza, y su tortilla, su risa me desconcierta, su forma de frotarse los ojos levantando a penas los cristales me gusta. Ella es más ricotera que yo, lo percibo por palabras sueltas, esa mezcla que hace sin ningún miramiento por la real academia me divierte, ella te mezcla prurito con flasheo sin pudor, ni vergüenza.
Me gusta, sé que tiene cosas que guarda, yo también, todos tenemos nuestros secretos. Espero que eso no afecte.
Como nada dura para siempre, una cerveza, dos cervezas se terminan bien pronto. Cómo encarar esa vuelta?, cada una a sus hogares, como encarar las preguntas realmente importantes ¿era yo lo que buscabas?, ¿se aproxima lo real con lo idealizado?, ¿cómo se sigue?.
Y la lluvia, maldita lluvia. Cae en buenos aires, cae en San Telmo con prisa, con ímpetu, la envidio, tiene más agallas que yo, ese brazo que de repente quiere cobrar vida y que con la excusa de atraerla hacia debajo del paraguas sentirla, tocarla a penas, a través de capas y capas de ropa, sentir su calor. Pero, soy cagona, lo admito, tengo miedo, miedo del no, siempre el no. y mi brazo se paraliza, se convierte en inútil aditamento ya que encima molesta al estar en medio de las dos.
Y la lluvia que cae y miro, miro donde inventar una parada, de repente quiero caminar toda la noche debajo de este inmenso paraguas caminar para que no haya una despedida. Sus nervios contagian los míos y la lluvia, maldita, que no para.
Sé que está esperando ese gesto, y yo no me atrevo, viene su colectivo, que no le pare ruego internamente, pero no, justo un colectivero buena onda le tocó. Le para, no importa que no sea su parada, le para, no queda otra que subir, adiós, hablamos, cuidate, despedida a los apurones, y un beso que urge por salir, un beso disfrazado de despedida roza levemente la comisura de sus labios, un beso que paraliza y sorprende, un beso que trae consigo la promesa de algo más. Un beso que aunque leve, esa noche no me dejó dormir.
Ahora cruzo en la calle un par de zapatillas rojas y me acuerdo de ella, con una sonrisa en la cara.

jueves, 14 de mayo de 2009

A la luz de la Luna

La luna reflejaba su redondez en la calma del mar nocturno, la arena aún guardaba restos de sol entre sus granos. Nos habíamos sentado a ver las estrellas nacer.
Tu perfil se desdibujaba en la penumbra de las luces de la ciudad lejana. Estabas tan hermosa, tan lejana, tan vos mirando el infinito oscuro del horizonte. Con un sobresalto giraste y me dijiste no sé que cosa, yo sólo te miré, como te venía mirando, pero creo que un brillo pudo colarse de mis pupilas, tu mirada me respondió de la misma forma.
De repente, el beso fue inevitable, tus labios quemaban y tu lengua pronto se adueñó de mi boca. En mi, un calor comenzó a nacer desde mi interior, junto con la urgente necesidad de fundirme en tus besos y de tocar tu piel; comprobar tal vez, si ardías tanto como yo.
Los besos nos dieron hambre y sed, necesidades ancestrales que ni la comida ni el agua más pura podían saciar.
Mi mano tocó tu espalda y sentí en mis dedos la electricidad que recorrió tu cuerpo. Mi mano pirata bordeó los límites de tu remera y tu jeans hasta encontrar un resquicio entre tela y piel, ardorosa, temblorosa piel. Tu respiración agitaba tu vientre enloqueciéndome los sentidos, Sin permiso entre hasta hallar tu sima, refugio de humedades y no encontré otro lugar donde quisiera estar, y me lo robé, lo apropié y lo hice mi hogar, a través de mis dedos bebí tus ríos, mientras que tu calor me instaba a que me quedara, tu interior me engulló por completo, olvidándome de la playa y la luna. Tu boca era mi faro, naufragué por tu cuerpo, mi mano exploradora no podía parar, la música de tu respiración iba en crescendo. Un mundo desconocido y salvaje se abría por completo, esperando, ansiando ser hallado. Tu respiración era mi carta de navegación.
Un espasmo de tu cuerpo cortó mi respiración, mi cuerpo le hizo eco.
El beso, comienzo y fin, se fue diluyendo de a poco, lentamente. En mi foco, tu mirada nuevamente pero con un brillo nuevo anidado en ella, mis ojos le respondieron de la misma forma y en acuerdo tácito giramos nuestras cabezas para volver a ver la luz reflejada en la superficie ondulada del mar.
Cuando los chicos que andaban rondando se agruparon alrededor de una fogata, nos paramos y nos fuimos, con un mar de sensaciones dentro y la luz de tus ojos aún iluminándome. Caminamos en silencio, en el hotel nos esperaba tu madre para cenar, como explicarle que no habría alimento capaz de saciar este nuevo hambre nacido en mí debajo de la luz de la luna.

lunes, 13 de abril de 2009

Solo jazz

El humo de cigarrillo apenas permitía ver a la silueta que se contorneaba arriba del escenario. Cigarrillos rancios, el olor era intenso, el humo formaba una cortina negra que sobrevolaba las cabezas de los presentes.
Arriba, una figura enfundada en un vestido negro, de larga cabellera roja se dejaba oír a través del batifondo de los asistentes, bailándole insinuante, sugestiva, sensualmente al micrófono de pie. No se inmutadaba ante la falta de interés del público, imperturbable seguía su lamentos de amores idos y dolores del corazón al ritmo de la banda de jazz que la acompañaba como todas las noches en el escenario.
Al costado estaba la barra, el cantinero, un ex marine musculoso y lleno de tatuajes, escuchaba mientras lavaba unos vasos, del otro lado, apoyada en una de las banquetas Marian, la mesera de turno. Rubia, delgada, un poco, demasiado tal vez, sus ojos no perdían el brillo de antaño, cuando chica era una niña inquieta y con sed de aventuras, quien diría que terminaría en semejante antro en el bajo Flores, barrio marginal y peligroso para una mujer joven, y bella, y sola, como ella.
Ambos escuchaban la voz grave, un poco ronca tal vez por los cigarrillos que se empeña en fumar, la voz que suena todas las noches desde hace un par de Meses en el Public todos los días a partir de las 22. La voz de Blue Velvet se oía, se percibía, se adhería a uno por la piel y por todos los sentidos.
-“Mi love, mi love is deep like ocean….-
Se escucha y casi sin darse cuenta, estas pensando en ella, en su voz acariciante.
Todo en Blue Velvet, resume sensualidad, un algo a fatalidad y a tristeza como las canciones de su repertorio.
Ahí estaban, ella arriba del escenario, poniendo todo de si ante un público que le daba lo mismo que estuviera o que no, y abajo, en la barra jhon el cantinero y Marian, la moza, ambos hipnotizados por la misma voz, ambos con una sola idea, adueñarse de la voz y su propietaria, consolar ese pobre corazón roto.
Jhon , siempre sin éxito lo había tratado de hacer, pero Blue siempre fue muy fría y distante , siempre le cortaba mal el rollo y Jhon un poco dolido se quedaba tranquilo un par de días hasta que se recuperaba y volvía hacer el intento, pero otra vez el fracaso.
Marian , por su condición de mujer y por ser nueva, nunca lo había intentado tan abiertamente, si una cosa aprendes en la calle, es a ser discreta, por eso, mientras observaba a Blue no se podía sacar de la cabeza como hacerle saber como explicarle sin que se asustara, muchas lo hacían, como decirle que desde que llego, su voz se había adueñado de su corazón, pero pronto, seguro esta noche ya lo tenia decidido no sabía muy bien como, pero no pasaba de esta noche.
Bule termino el repertorio y bajo del escenario dirigiéndose a la barra, Jhon y Marian se crisparon al mismo tiempo, jhon con una sonrisa enorme se sintió ganador esa noche, “hoy se me da” pensó al verla venir tan decidida, pero no se dirigió a él, sino a Marian:
-Marian, linda no me acercas un trago al camerino, no aguanto más este vestido me lo quiero sacar ya, por eso no me lo tomo acá, ¿res tan buena de llevármelo? Te lo agradeceré de todo corazón-le dijo mientras s iba por una puerta al costado-ah, hola Jhon, ¿como estas?
La cara de decepción de Jhon por no ser el destinatario de la conversación no la pudo evitar, el andar de Blue parecía decir mucho más que solo pedir un trago, pero eso era parte de su encanto, ¡que diablos!. Eso era lo que más le gustaba a él. Marian, ante su sorpresa, pues si bien se conocían con Blue por trabajar juntas una arriba del escenario, otra abajo, con las bandejas, nunca se había dado la posibilidad de hablar ni siquiera para un trago, Blue siempre se iba derecho al camerino cundo terminaba, se cambiaba y se iba, así todas las noches sin excepción, salvo aquella noche que quería un trago.
Marian golpeó la puerta de la habitación que hacía de camerino, en la mano un vaso vodka con limón,
-Entra por favor-se oye desde adentro, frente al espejo esta Blue con una bata y sacándose el maquillaje-entra, entra, ah gracias-dice cuando le tiende el vaso Marian-¿Que?, ¿No te has traído uno? Que pena, no me gusta tomar sola, pero bueno podemos compartirlo- le replica con un algodón lleno de desmaquillante en la mano y con la otra haciéndole señas para que se sentara en la silla que estaba a su lado-hace rato que quería conocerte un poco más pero no me animaba-
Marian ante semejante declaración se queda helada, es justamente lo que quería decirle.
En ese momento, Blue que había terminado con el maquillaje, se estira sobre su silla y le planta un beso en la boca.
-No te molesta ¿no?
-No para nada-responde Marian con un hilo de voz, ese beso la había dejado sin aliento, era muchísimo mejor de lo que se había imaginado-es justamente lo que estaba necesitando- y fue ella la que busco la boca de Blue Velvet,
Luego de unos ardientes minutos, donde sus bocas se fundieron y sus manos se reconocieron, Blue se paró de pronto, Marian se asusto pensó que ya estaba, que ya no quería más, pero las palabras de blue la volvieron a sorprender.
-Vámonos a casa, estaremos más tranquilas y ya no quiero estar más aquí dentro, este bar me da náuseas- se vistió y se fueron por la puerta de atrás, nadie las vio, jhon, en la barra estaba indeciso entre ir al camerino y volver a intentar un avance con Blue o seguir calmo por unos días más, la buscó a Marian, pero al ver la hora supuso que ya había terminado su turno, al final se quedo en la barra, no iría a verla a Blue, por lo menos hasta mañana, hoy ya era tarde y los tragos que se había tomado a escondidas del gerente le estaban haciendo efecto, no sería un buen amante esta noche , en el caso que lo admitiera, quería ser el mejor cuando estuviera con ella.
Las chicas llegaron a la casa de Blue en menos de 20 minutos, el trafico no existía a esa hora y el camino hacia la zona de Palermo era bastante directo, Blue vivía en una casa vieja reciclada a nuevo, como los modernos loft tan populares por la zona, era grande espaciosa pero acogedora de un modo extraño, Marian no se sintió en un lugar desconocido, sino extrañamente sintió que era su hogar, ese que andaba buscando desde los 17, edad que abandonó su casa.
Comieron, conversaron y bebieron un vino tinto que Blue sacó de una bodeguita ubicada en la cocina.
El entendimiento era tal que se sorprendían mutuamente, era como si fueran viejas conocidas, tenían las mismas opiniones en muchas cosas, las vida las había golpeado casi de la misma manera, la comprensión que se profesaron y el amor que nación en esa mesa entre copas de vino, lágrimas y sonrisas fue increíble, poderoso, terminado el vino se dirigieron a la cama.
No hicieron el amor, se durmieron abrazadas una a la otra alegres de haberse encontrado, pues parecía un encuentro mucho tiempo postergado, la mañana las sorprendió entre abrazos y mimos, hicieron el amor con las primeras luces del día, lentamente, sus cuerpos eran viejos conocidos y se dedicaron toda la mañana a reconocerse.
Luego de ese día nunca más se separaron, era imposible pensar en eso, Blue siguió un tiempo más en el Public hasta que le llego una oferta de grabar un disco, una noche, cantando como siempre ante un público que no la escuchaba, sí había alguien con sus oídos puesta en ella, un productor de Blue Note, un caza talentos de jazz, y se la llevó, no volvió nunca más a cantar en bares de mala muerte.
Marian, al tiempo que se fue Blue, también se fue, no podía estar lejos de ella, además de su pareja fue su amiga, confidente, manager y asistente.
Jhon nunca supo la historia de ellas mientras estaban en el bar, fue de común acuerdo entre ellas que nadie ahí se enterara, querían evitar supuestos problemas, todavía piensa que tiene una oportunidad con Blue, a pesar de que ella nunca le dio motivos para tal suposición, el nunca perdió las esperanzas
Blue siguió en su casa de Palermo, pero ahora no estaba más sola, Marian al tiempo fue trayendo de a poco sus cosas del hotel donde estaba parando, fue algo tan natural y necesario, que no hizo falta que Blue se lo pidiera ni que Marian buscara su permiso, se habían encontrado y nunca más se iban a perder.

Ahí estaban

Ahí estaban, ambas sentadas en la entrada del edificio, una con el pelo negro como la noche y lacio, mortalmente lacio, su mirada denotaba una profundidad muy raramente en personas tan jóvenes, la otra cola de caballo, pero se podían adivinar los rulos, detrás de la coleta...Una sonrisa entre pícara y tierna adornaba su joven rostro.
Ahí estaban, abstraídas del mundo, en el suyo propio, sin importarles la caras amargas de los que las miraban, el mundo es bastante jodido con todos aquellos que no entran en sus santos cánones, pero ellas estaban fuera y la verdad no les interesaba entrar, no a eso, eso prejuicioso, discriminador, ignorante sociedad, que separa, divide aparta y condena a todo lo que no entra en conceptos arcaicos e impersonales, conceptos que les sirve de muralla defensora, limite de aceptación, no temerás aquello que es conocido, o medianamente conocido o que se pueda encasillar, clasificar, medir y cuantificar
Ahí estaban ellas, ja! ellas estaban más allá de los nombres, clasificaciones, mediciones controles y normas de seguridad, seguridad para el resto, ese resto que prefiere la clasificación antes que la comprensión, antes que el entendimiento, antes que la aceptación la simple y llana aceptación del otro, los otros, las otras no como objetos, ni de estudio ni de medición, sino como sujetos, partes intrínsecas de esta sociedad, partes de la diversidad, esa diversidad que enriquece, que complementa justamente la sociedad.
Ahí estaban ellas sin importarles que el mundo las mirara con ojos desaprobadores, que las dejara de lado, que tratara de pasar por su lado sin rozarlas, cosa imposible, porque ellas se sabían ya integrantes, entonces no importa, nada importa, están ahí y son ellas mismas, sinceras, naturales, pero por sobretodo son lo más importante, ellas mismas y que el mundo gire.

miércoles, 23 de abril de 2008

Nunca Antes

Ya hacía varios años que trabajaba en la misma oficina, todo el mundo me conocía y conocía a todo el mundo. Admito que el trabajo era rutinario y a mi la rutina no me va muy bien, pero en esta época de mi vida necesito un poco de tranquilidad, aunque a veces piense que es demasiado; además tengo algunas deudas que pagar y eso es lo mejor para mantener quieto mi espíritu aventurero. Pero paciencia, alma mía ya volarás!.
Volviendo al trabajo, sí era bastante aburrido, todo el día con papeles, formularios para esto , memos para aquello; todo duplicado, triplicado y firmado. Un poco burocrático además de rutinario. En la oficina éramos pocos, unos pobres diablos que, bue todos tenemos nuestras deudas que pagar, pobres diablos resignados muchos a morir dentro de estas cuatro paredes con la misma vieja Olivetti delante suyo. Pero no yo, yo no, yo me voy. Un mes más, uno solo me queda, un mes más y termino con las deudas..
Mientras tanto acá estoy, fotocopiando este memo no sé para que pero me pagan para ello. Paciencia ya falta poco, cada vez falta menos para ir hasta allá cruzar la puerta del despacho del incompetente de mi jefe y cantarle cuatro frescas y luego tener el placer de ver su cara cuando le golpee la puerta en sus narices cuando me vaya. Bueno, en realidad me la voy a perder porque pienso salir sin mirar atrás, sin volver a mirar ese escritorio gris viejísimo con la maquina de escribir que se traban las teclas por fin voy a dejar de lastimarme los dedos con esa maquina del demonio!, las bandejas llenas de papeles, totalmente inútiles. Sin ver la caras atónitas de mis compañeros, sin poder creer en lo que yo hacía. Me gustaría veles la cara pero es un placer del que me puedo privar la cuestión es no volver la cabeza y desde ese instante olvidar . Un dia cada día parezco un preso contando los días que le faltan para salir en libertad.
Un día estábamos en la oficina y como presentimiento de mi huida, llegó reemplazo, bueno no reemplazo mío, para cubrir una vacante ya existente, supongo que se necesitaban más copias de formularios.
Era toda una visión, delgada, alta, etérea con una cara angelical que hacia que te preguntaras como diablos había terminado en este rincón perdido de la burocracia argentina. Me sorprendí al verla no es que anduviera mirando a mis compañeras, pero había algo en ella que me llamaba la atención un halo que la envuelve. Muy perturbante, imposible dejar de percibirlo. Extraño y a la vez intoxicante, embriagante, aditivo, esa es la palabra.
No entendía lo que me sucedía, no tenía ningún tipo de explicación para esta turbación que sentía crecer en mi. A medida que pasaban los días no disminuía como pensé que sucedería. En su momento lo atribuía la novedad de tener nuevo compañero y encima que era mujer .Algo loco si se lo pone a pensar.
Comprendí con el paso del tiempo que esa turbación era recíproco, lo sentí en sus miradas, en sus comentarios hacia mi. Sentí una especie de persecución por parte ella, algo muy sutil casi imperceptible. A pesar de todo no poseía la fuerza necesaria para escapar.
Hubo un momento en que la turbación fue tal que corrí hasta el baño para tomar un poco de aire y despejar mi cabeza, estaba yo en los lavabos de espalda a la puerta cuando el ruido de la misma me indicó que alguien había entrado cuando la vi en el marco de la puerta me sorprendí pero a la vez fue como una especie de, como decirlo, como un respiro profundo, un suspiro de alivio de que sea ella y no cualquier otro.
Me miró y yo tontamente me quede petrificada, inmovilizada contra los lavabos, sin atinar a nada, mirándola hipnotizada, todo pasó en un segundo pero yo tenía la sensación de que el tiempo estaba detenido. Caminó hasta mi, me tomó de la mano y me llevó a los excusados. Allí dentro, en un cubículo tan pequeño, me sorprendí que entráramos, tuve el mejor sexo de toda mi vida. Fue algo sorprendente porque no cruzamos ni una sola palabra ni ella, ni yo el silencio fue tácito, pero lo más raro de todo es que fuera con otra mujer.
Al tiempo me fui, no la volví a ver. No es que lo quisiera, pero tampoco fue fácil olvidarla, de vez en cuando su rostro vuelve a mi desde las tinieblas de mis sueños.

Si me preguntan por ella... ella no fue nada; sólo ella.

lunes, 6 de agosto de 2007

Microcuento III

Blancanieves vivía en el bosque junto a siete enanitos era una pequeña comunidad, todos tenían sus tareas programadas, mientras unos cazaban, otros sembraban, y ella cocinaba y limpiaba para todos ellos, pero a decir verdad ya estaba harta de ser la mucama de siete hombres, hasta que un día decide calzarse los pantalones e irse a probar suerte por otras comarcas.
Después de mucho andar, llega a un castillo donde el silencio imperaba con demasía, poniéndose a hurgar por allí, meciéndose en las caballerizas, en la cocina se da cuenta que los habitantes de ese lugar sufren una extraña maldición, estabas todos petrificados...subiendo por una torre se encuentra con una hermosa doncella, también dormida profundamente sobre un cama con dosel, y un papelito que decía "Bésame si eres valiente" y como Blancanieves no le temía a nada , pues con vivir con siete hombres no le podes temer a nada se acerca a la doncella y le da un beso suave en la boca...
-Mi Príncipe !!-dice la princesa recién despertada por ese beso.
-Ehhhh- responde Blancanieves.....
Y vivieron felices para siempre , no así los padres de la princesa que despertaron por arte de magia cuando ella despertó, pues para ser francos esperaban otra clase de principie...

miércoles, 25 de julio de 2007

Inspiración efímera de una noche de luna llena

La luna esta enorme en el firmamento, ven amor, mirala conmigo como en aquellas noches recuerdas? recuerdas cuando me dijiste, la luna susurra tu nombre, y yo me reía, y me hablabas de amor, amor eterno, y yo me reía...me reia de nervios, de miedo, de amor, solo reía.
La luna brilla como aquella vez, amor, la llegas a ver? ahí donde estas, tan lejos de mi, te seguirá susurrando mi nombre o ya olvidadiza susurra otros, nuevos, distintos o viejos y conocidos...
La luna esta ahí, pero vos no estas, eso la hace una luna incompleta? Porque le diste tanta importancia diciéndome que susurraba mi nombre, cuando era una mentira, cuando la luna no tiene boca para besar, ni voz para susurrar nombres, porque ahora que veo la luna y no estas aquí no puedo olvidarte, porque dejaste a la luna susurrándome tu nombre, acaso no le avisaste, no le dijiste que no susurrara nombres en vano que el amor es efímero y que hoy esta y mañana no?, que el amor es como el viento que lleva las nubes a taparla con su manto oscuro protegiendola de mentiras piadosas..

lunes, 4 de junio de 2007

Once

20 hs del sábado, falta 3 horas para las 11 hora de encuentro, nunca se había visto, si venían charlando seguido casi todos los días a través del Messenger, las posibilidades de nueva comunicación de esta nueva era, ella estaba nerviosa, era la primera vez que iba a tener una cita a ciegas, siempre les había tenido cierta desconfianza.

Pero con esta chica, era todo distinto, nunca se había animado a decir que si a un encuentro de este tipo. No sabía porque con esta el sí a encontrarse le había salido tan natural, como que era algo lógico, algo que se decantaba solo, darle el rostro a las palabras que día a día encontraba en su pantalla, palabras de aliento cuando estaba mal, y chistes para levantarle el animo, a veces los papeles se cambiaban y era ella la que apoyaba, la que debía decir un chiste porque tal vez la historia que leía era muy dura, muy pesada, historias de vida fuertes que iban y venían al ritmo frenético del teclado.

Noches larguisímas de charlas superprofundas, se sorprendía abriéndose con alguien que no conocía en el sentido literal de la palabra eran solo palabras surgidas de un teclado, plasmadas en una pantalla.

21 hs, seguía deliberando que ponerse, no se porque tanto nerviosismo, parecía por un lado que se conocían de toda la vida, el nivel de intimidad de las charlas le dio esa sensación, sentía que era esa persona especial que había esperado toda su vida, la conocía tanto, y por el otro lado no sabía ni de que color tenía los ojos, tanto hablar de todo y nunca se atrevió a preguntarle sobre su aspecto, era como violar una regla nunca dicha, duda que no había surgido con la suficiente fuerza como para evacuarla en una charla, sería tal vez que sus charlas versaban sobre otras cosas muchas más profundas, mas intimas, como que era desubicado preguntar, que ojos, que pelo tenía.

Ella también estaba nerviosa por ella misma, el desconocimiento era total por parte de las dos, ella nunca pregunto, pero la otra tampoco, era como que no era necesario, su vinculo trascendía esa nimiedad que era la cuestión física.

22 hs, se vestiría casual, era tomar un café y seguir con las charlas como siempre, pero sin computadora de por medio algo sumamente sencillo, si se lo piensa fríamente, pero no, los nervios la consumían, tal vez las expectativas eran demasiadas, tal vez esperaba encontrar más profundidad en alguien hermoso por dentro como por fuera.

22.30 hs., sale de su casa, va al encuentro, de jeans y una remera, por suerte era una noche fresca de los primeros días de un verano que venía algo adelantado, no hacía falta ningún abrigo.

La noche estaba especial, todas las estrellas en el firmamento y la luna enorme haciendo gala de suporte en el medio del cielo.

22.50 llegó antes a la cita, un cafecito ubicado en el barrio de Palermo, una zona poblada y muy bohemia de lo que es capital, ese lugar siempre le gusto a ella, muchos artistas, lecturas de libros, exposiciones de fotos, pinturas, siempre rumbeaba por esos lados.

Cuando descubrió que a ella también, su cita, le gustaba esa zona, no cabía en sí de la alegría, otra cosa más en común, si es que se podían tener tantas, desde los escritores, pintores, músicos, y ahora los lugares

Hasta se llego a preguntar si nunca se la había cruzado, tal vez hubieran estado tomando un café en el mismo lugar o tal vez se la haya cruzado en alguna exposición, moría de intriga de ver su rostro y tratar de reconocerlo en el mar de recuerdos, mar de rostros que se ha cruzado en su vida.

Nerviosa ha ocupado un lugar, una mesita chiquita para dos, pegada a la ventana, quería verla llegar y tratar de reconocerla, cosa imposible, pues ni una seña, solo le había dicho que iría de negro, toda de negro, la intriga la consumía.

23, once de la noche, de un once de noviembre, recién se dio cuenta de la analogía, las once de un once, tal vez su vida cambiara.

23.05 ya resignada pensaba que no vendría, sólo habían pasado unos minutos, pero también coincidían en que ambas era sumamente puntuales

23.11, que justo miró el reloj, 11 y 11 de un día 11, muchas coincidencias, cuando ve entrar por la puerta a un mujer hermosísima de larga cabellera rojiza, ojos claros, supo, ni bien la vio entrar que era ella, solo ella tenía esa luz que transmitía a través de una pantalla, esa luz que ahora la enceguecía. Ella le sonrió al instante de verla sentada, se conocían después de todo, tantas charlas no fueron en vano. Camino hasta la mesa y sentándose, mientras esbozaba una sonrisa le dijo hola....

Y un once a las once y once su mundo se transformó.

lunes, 30 de abril de 2007

RODEADA DE LUZ TE VI

Ese día que te vi, sentada entre mis amigas, juraría que una luz te envolvía. Toda la noche un imán me atraía hacia vos, tu fuerza y tu sonrisa me encandilaron, tu luz me brindo calor, un calor jamás experimentado. Y ese beso robado tuvo sabor a primogénito, único, me transportó.
nunca pensé que este tipo de atracciones me sucedieran a mi, amante de la racionalidad me encontré en un barco sin timón, cuyo horizonte eran sólo tus ojos. No se como había logrado que me acompañaras durante toda la noche, evidentemente la suerte estaba de mi lado.
Volverte a ver fue mi causa y lucha más importante, y te vi, otra vez y otra más, tus besos fueron mi alimento preferido y tu sexo mi perdición.
Fines de semana enredadas en sábanas y sudores mezclados, eran nuestra constante.
Dormirme en tu pecho fue el mejor arrullo desde los brazos de mi madre.
Fundirme con vos fue tan imperante y primitivamente necesario que no repare en la coincidencia de tu necesidad. Supiste estremecerme con tan solo una vocal o una caricia. Perdí el control tantas veces como quisiste y a vos te pasaba lo mismo.
El tiempo se grabó a fuego lento y no le temimos a la palabra eternidad.
El destino, nos dio de bruces contra el piso y comenzamos a temer y el miedo nos paralizó, fue tanto el frío que ni mil abrazos pudieron desterrarlo.
Hoy en mi corazón estas y entre mis recuerdos, el recuerdo de tu luz que tanto supo iluminarme

jueves, 26 de abril de 2007

Mientras dormías

De todos los momentos compartidos, guardo en la retina de mi memoria, el recuerdo de las mañanas, cuando te miraba dormir tan niña, tan tranquila, tan en paz, tan profundamente. Cruzada, totalmente adueñada de mi cama, te contemplaba durante esos minutos sentada a tu lado y vos sin darte cuenta y observarte, tratando vanamente de penetrar en tu mente y resguardarte de esos sueños que frenéticamente hacían mover tus ojos en el amparo de tus párpados.
Adorabamos verte, mi gata y yo sentadas a tu lado, viendo, esperando a que te despertaras, mientras que el otro, mi gato, aprovechaba para mimarte y dormir pegado a vos como si yo misma fuera.
Adoraba despertarte suavemente con besos en tu cuello y en tu cara, con la impunidad que me otorgaba tu sueño profundo y sentir tus leves quejidos y tu búsqueda en vano de mi compañía debajo de las sábanas y yo terriblemente responsable, vestida ya seguía, a pesar de tus ruegos, tratando de despertarte.
Adoraba mirarte dormir, pasaba varias noches en vela , haciéndolo por el sólo placer de observarte sin restricciones, sin bromas de tu parte; mientras cabías perfectamente en mis brazos, cóncavo y convexo, sentía que nuestros cuerpos eran perfectos para compartir una cama, "Abrazame, odio las distancias en la cama" y esa frase me enamoró más que cualquier te quiero callado o dicho. Porque a veces con otras palabras el acto de querer es más fuerte, más latente.
La luz del sol te quedaba tan bien, pero tan bien, que no tenía porqué pensar que podía terminar.
Mirarte me traía paz, me sentía invencible, gigante. Mirarte en mi cama, arropada con mis mantas, durmiendo rodeada de mis pibes, esos que no nos dejaban espacio, esos a los cuales nunca quisiste bajar. Ellos te adoraron y yo también.
Adoraba mirarte esperando que vengas conmigo, con el mate preparado; saboreando otros amaneceres.
Ahora a través del tiempo, te recuerdo, recuerdo verte dormir y recuerdo que pensaba que no tenía porqué terminar

miércoles, 7 de marzo de 2007

Una fantasía recurrente

I

Es extraño, mi primer recuerdo del sueño de anoche es la mujer siempre es la misma, los sueños varían pero ella siempre esta, más extraño es que desde que tengo memoria sueño con ella cuando yo era niña soñaba con ella siendo niña, ahora que soy adulta sueño con una mujer adulta estoy convencida de que es la misma persona. Nunca lo hable con nadie, nunca me preocuparon mis sueños, siempre la tome como normal a mi vida psíquica nocturna.
Esta mujer tiene algo de familiar un aire a alguna tia lejana, tal vez a alguna abuela, siento que la conozco de algún lado, será tal vez porque esta todas las noches presente en mis sueños.

II

Seis treinta de la mañana el reloj despertador suena. Mis ojos se resisten para abrirse, alrededor mío siento los brazos de mi novio, Martín, él es tan protector, tan siempre se duerme así con su brazo alrededor de mi cuerpo, a mi me encanta suavemente me giro sobre mi misma para contemplarle la cara es tan bello es tan bueno conmigo es una excelente persona cada día que pasa siento que lo amo más y más.
Hace tres años que nos conocimos, hoy justamente es nuestro aniversario, hace un año que decidimos convivir, hemos tenidos pequeños roces pero los superamos muy bien, son los roces de cualquier convivencia, para nosotros lo más importante es poder hablar de lo que nos pasa y ante cada dificultad primero lo charlamos. Su cara, sigue profundamente dormido, me acerco sigilosamente le beso suavemente en la mejilla, siento el característico cosquilleo producto de su barba de una noche, cuando lo conocí lo que más me gusto de él fue su cara con su barba tan cuidada, hace tiempo que opto por afeitarse, lo veo, el duerme lo vuelvo a besar, la felicidad que me embarga es tan grande.
Sin despertarlo, me levanto y voy a preparar el desayuno, en nuestra casa no tenemos las tareas designadas, el que se levanta primero hace el desayuno, el que tiene ganas lava los trastos, preparo el café pongo el pan para las tostadas, voy al cuarto y lo despierto de la forma que siempre uso me tiro cuan larga sobre él y lo beso y lo beso.
Luego del desayuno cada uno a su trabajo menos mal que cada uno tiene su auto, así no dependemos del otro para llegar a horarios, somos una de las tantas parejas actuales, siempre tratamos de no perder nuestra individualidad.
Con respecto a mi trabajo no tengo horarios salvo cuando tengo una sesión muy temprano, hoy es uno de esos días donde no tengo nada de especial, cerca del mediodía vienen a presenciar la realización del boock de una modelo nueva viene si representante, pero yo a Andrés lo conozco, nos llevamos bien, estoy relajada.
Las fotos están buenas, la modelo se porta de maravilla es una persona accesible, no tiene esos temperamentos de niñas mimadas de algunas súper-models.
Son las diecinueve ya terminadas las fotos, me anoto para mañana empezar a trabajar los negativos, hoy no tengo ganas tengo que pasar por el mercado, a comprar todo lo necesario para el festejo de la noche.
Las nueve y media la cena esta lista, el mercado estaba llenísimo pero pude conseguir todo lo que quería para cocinar, la cena esta maravillosa y Martín, Martín está maravilloso me alegra comprobar que él me ama tanto como yo,
Mejor esta noche no me puede ir, me ha pedido matrimonio creo ser la mujer más feliz del mundo.
Nos vamos a dormir extenuados de hacer el amor. Ha sido maravilloso, con él siempre lo es.

III

Once y treinta de la mañana apenas puedo levantarme, la fiesta de ayer estuvo más que buena. Umm me duele un poco la cabeza, por suerte hoy no tengo mucho para hacer creo que es un excelente día para hacer fiaca en la cama junto a mi chica todo el día y tal vez hagamos el amor varias veces, mejor me tomo una aspirina, ella sigue durmiendo que carita de ángel que tiene, la conozco desde hace un par de meses, por ahora nos llevamos bien, el amor, el amor es algo maravilloso.
Ya que estoy en el baño me corro hasta la cocina y empiezo a preparar unos mates, no puedo dejar de tomarme unos amargos mientras reviso mis plantas y las riego, me sonrío me acuerdo de la canción de Celeste y bueno, será así pienso.
El mate esta listo me voy a la cama, no hay placer mas grande para mi que desayunar en la cama, veo a Bea dormir y me tiento y la despierto haciéndole cosquillas en la nariz me encanta como refunfuña y se queja luego le doy un beso y me perdona, le alcanzo un mate a ella le gustan como a mi, me gusta eso de ella.
Suena el teléfono, bufo, no me puedo hacer la rata como pensaba de la editorial mi jefa me aprieta con la nota que debo presentarle mañana, trato de safar, pero no puedo me levanto y resignadamente me voy para la revista.
LA revista es un ambiente bastante esnob pero me da de comer y soy bastante libre con el tema de los horarios y de los temas de mis artículos, siempre y cuando tengan un lineamiento general con el sentir de la editorial, esta bien si eso es lo que quieren eso tendrán.
Toda la tarde tratando de poner una calificación adecuada al adefesio que resulto ser la exposición de escultora de Prevers, bueno será el escultor del momento, pero a mi no me gusta, tratarte de no llevarme por mi impulso se que la exposición fue promocionada por la revista debo portarme bien.
A las cinco termine no es uno de mis mejores comentarios, mi jefa no se va a quejar, poco le importa siempre y cuando diga “estuvo excelente un artista de la nueva era”, En fin me retiro a mi casa.
Llego, Bea esta en mi casa. No me molesta, no soy posesiva con mis cosas, le di unas copias de mis llaves para que no dependa de mí para irse o llegar, me gusta verla cuando llego. Pedimos unas pizzas y nos metemos en la cama temprano, todavía nos dura el cansancio de la noche de la fiesta y luego de nuestra fiesta, pero eso no impide darnos unos arrumacos, y terminamos exhaustas de tanto coger, me encanta coger con ella es tan, tan salvaje, es tan pasional por el momento disfrutamos mucho del sexo.
Irremediablemente nos quedamos dormidas, entre las capas de sueño se escucha el zumbido del televisión cuando no tiene señal.
Siento como el sueño me vence poco a poco no ofrezco resistencia. Y veo, de a poco, otra vez a esa mujer, todas las noches la misma es como si fuera yo pero no soy yo, es como si viviera otra vida distinta de la mía, es la vida de esa mujer, desde chica la recuerdo, creo que es la misma.

IV

Una vez mi mamá me contó que tuve una hermana o fue un sueño?, donde soñaba que mi mamá me contaba, no sé , se me mezcla ficción de realidad, hace mucho tiempo de esto eso es seguro. Según ella, tuve una hermana que nació casi al mismo tiempo que yo pero que no salió con vida del quirófano, venia con complicaciones, y al nacer tuvo problemas de respiración. El médico no pudo hacer nada por ella.
A veces pienso, recordando lo que mi madre me dijo hace tiempo como sería la vida de mi hermana si estuviera con vida, cuales serían sus pasiones, que gustos tendría, muchas veces me detengo a pensar si sería muy diferente a mi.

lunes, 5 de febrero de 2007

¿Que hace una mujer en mi cama?

El dolor de cabeza es infernal, me he despertado hace dos segundos y no recuerdo donde estoy, no reconozco el entorno. Trato de fijar la vista, focalizar en algún punto que se este quieto durante más de 5 minutos. Luego de sentir una seria preocupación, al fin reconozco mi habitación; estoy en mi cama veo el edredón hecho un desbarajuste sobre ella, veo mis extremidades que sale por uno de los costados, mi mano inconscientemente va hacia mi estomago, será por la molestia que siento en el plexo solar tal vez, ahí me doy cuenta de que anoche no me he puesto mis pijamas. Qué raro, fue el único pensamiento que se me cruzó, siempre me los pongo salvo cuando tengo alguna esporádica noche romántica. A raíz de la indisposición que tiene mi estomago, me decido a pararme para tratar de llegar al baño, todo se me mueve un poco, me preocupé de verás al pensar que me había mudado a una calesita y no me acordaba de tal hecho.
Saqué como pude mis pies por el costado de la cama, los apoyé en el piso, el frío que me recorrió me hizo despertar un poco más. Con los ojos entrecerrados y manteniendo el equilibrio con los brazos a ambos lados del cuerpo, estirándome hacia las paredes para que no se cayeran,enfilé hacie el baño luego de toparme con la puerta del mismo, maldecí la costumbre de tener la puerta siempre cerrada, si total vivía sola ¿a quien le iba a importar ver el interior de mi baño?, luché varios minutos con el picaporte, el pillo se escurría y se hacía el duro. Me senté en el inodoro y me dispuse a alivianarme, evidentemente la fiesta debe haber estado muy buena o por lo menos la bebida, es increíble la cantidad de líquido que puede guardar un cuerpo y uno invariablemente se pregunta donde almacena tanto si ya de por sí el 80% del cuerpo es agua, en fin... Así como estaba media dormida creo que dormite un poco mas sentada en el trono. Estaba con la puerta abierta y desde donde estaba ubicada veía mi cama y veía como el edredón formaba una montaña uniforme bastante grande, estaba preguntándome como pude hacer tanto desparramo en mi cama si a lo sumo habré dormido cuatro horas calculando la hora de acostarme y calculando la hora de despertarme por mi necesidad, no pasaron mas de cuatro, los sábados a la noche siempre me acuesto tardísimo entre salidas y amigas termino viendo las luces del domingo antes que a mi cama.
Cuando pensaba todo, siento un dolor terrible en mi seno, me toco y más me duele justo al lado del pezón lentamente agacho mi cabeza para no irme con todo al piso, y veo con gran sorpresa un enorme machuchón, entre nosotros más parece un denonimado chupón, con qué coños me habré golpeado es lo primero que pienso. Luego de escuchar un ligero ruido, miro con un miedo en crescendo como el edredón cobra vida y se mueve, me quedo paralizada viendo el extraño movimiento de la tela, me asusto. Después de tantas películas clase B de terror no me cabe ninguna duda de que el acolchado viene así mi dispuesto a devorarme, de repente veo que se queda quieto y escupe por un lado de la cama un pie, que queda colgando ahí evidentemente no fue bien deglutido pues puedo entrever que esta unido a una pierna, muy bella por cierto; una pierna curvilínea de un color tostado que ha conocido el sol del caribe e imagino que el cuerpo que le sigue debe ser esbelto y si estuviera rematado de una melena larga y rubia sería infartante. Inesperadamente el pie como si estuviera jugando a las escondidas se vuelve a meter dentro de las sabanas, yo pego un salto en el inodoro y me golpeo con la tabla el coxis, sigo pensando como llegué a mi casa y que diablos hice aquel sábado a la noche, me seco con el papel que tenia en una a mano, me paro y me dirijo a la cama de nuevo porque en este estado, es mejor dormir hasta que el mundo se decida a dejar de moverse tan ferozmente.
Mientras camino me toco el pecho todavía extrañada, me tiro en la cama y escucho un gemido levanto el acolchado y aparece como una visión la mujer más hermosa del mundo, con una cara tan calma, esas cara que evidencia que la poseedora ha pasado una excelente noche, y ¿porque yo no recuerdo nada?, ¿Quién es esta mujer? ¿Cómo se llama? ¿Dónde la conocí? ¿En el boliche de siempre?, lo dudo ya ahí nos conocíamos todas y era muy raro que cayera bellas damas nuevas. Escucho de su boca un gemido pero no de dolor sino todo lo contrario de placer, de mucho placer y mientras la miro me voy acostando al lado de ella, ya sea para que no se despierte o para que yo no despierte de este perfecto sueño.

sábado, 27 de enero de 2007

Vìa Barcelona

Martes 15 de junio, acá estoy sentada en el bar de siempre, tomando un café don leche doble para ver si se me escapa el frío de los huesos, buenos aires se despertó lluvioso triste y melancólico y gris, o será que así me siento yo?.
En la mesa el café casi sin tomar, en mis manos carta de Laura, todavía no sé si creer lo que leen mis ojos, o si es una broma, pero en el fondo sé que bien cierto es. Mis sospechas estaban ahí a pesar de querer ocultarlas, de querer taparlas.
Fechada 5 días atrás con remitente de Barcelona, con el calor del verano oculto en sus renglones. Y su letra y su pulso diciéndome que ya no iba más que no me perdonaba que no me fuera con ella, que relaciones a distancia no existen, bien sabía yo que no existían y en la incomprensión de ella ante mi imposibilidad de viajar, vi ahí la primer rajadura en toda esta tela de sentimientos, si bien siempre tuvimos algunas peleas nunca fueron serias, ahora ella a la distancia, tomando distancia de mi de todo esto que nos rodeaba y nos ahogaba, ahí esta ella con su letra desprolija, diciendo lo inevitable aquello que quise ocultar mientras ella estaba aquí conmigo, diciendo sin decir dejando a un papel el vergonzoso acto de cortar una relación a través de un papel, es que no tendrá ovarios para aunque sea llamarme?. No, evidentemente no pues si la carta tiene 5 días y no tuve más noticias de ella debe ser definitivo, pues no la llamaré, no le escribiré, serían vanas si ya sé que no tenemos futuro, que somos distintas, pero el amor no sabe de condicionamientos, aparece y ya.
Pero ella, “Hola ¿cómo va?, ¿Tanto tiempo? ¿Cómo está Buenos Aires? ¿Cómo estás tu? Como ves, ya se me pegó el tu y bueno el hombre es animal de costumbres, jajaja.” Siempre tan natural, siempre tan cordial, “Por acá todo bien el aire es maravilloso la gente es muy copada, simpática, he sido bienvenida por todos”, siempre rodeando indefiniblemente el meollo del asunto con trivialidades...”Mira la vida aquí es muy buena, y aunque al principio pensé que podrías venir..” Recién aquí va tomando sentido viene lo importante de la carta “ahora no estoy muy convencida, sabés que nos llevábamos bastante mal. Si, sé que una relación se hace de dos personas, no esquivo mi culpa, pero este viaje me ha servido para pensar, seriamente en vos, en mi, en lo nuestro”, aquí me doy cuenta de lo que se propone abiertamente, hipnotizada sigo leyendo, sabiendo al final sus palabras, las palabras que dichas de su boca sería lo mismo, o tal vez de la mía también sería lo mismo, porque ya no nos podíamos engañar más. Bla bla bla... Ah Laura para que le das vueltas al asunto?. Si ya sabemos ambas el motivo de esta carta. Luego de un par de líneas donde vuelve a ensalzar la majestuosidad de Barcelona, de la historia de sus edificios de la calidez de sus aguas, del mar mediterráneo y su azul profundo, de la gente tan buena con ella, viene estrepitosamente “ No quiero seguir contigo, no creo volver a Buenos Aires, aquí he encontrado trabajo y aunque es temporario me ha dado suficiente para alquilarme un departamento, he hecho amigos” yo no puedo evitar preguntar si acá no tenias amigas, amigos que te extrañan que preguntan por vos y tu vuelta, lo más importante aquí me tenias a mí. Pero eso no viene al caso, tú, allá estás bien, yo sabiendo desde el principio cuales eran tus motivos, aquí estoy mas gris que el día.
Esta bien, soy una mujer adulta, se cuales eran nuestros problemas se que huiste de mi y de todo lo que nosotras éramos, se de tus miedos, entiendo tu carta, entiendo tus miedos, pero a mi me dejaste acá sola rodeada de vos y tus recuerdos, mi casa esta impregnada de tu presencia.
He entendido que tu carta es para hacérmelo y hacértelo más fácil, esta bien no te lo reprocho, cada una hace lo que puede.
He terminado de leer la carta, una lagrima se me ha escapado del ojo, pero solo me permito una, miro por la ventana el día sigue gris, el café se ha enfriado, ya no tiene sabor a nada, lo dejo de nuevo en la mesa. La carta, la carta la estruje y la deje junto a las colillas de cigarrillos que mecánicamente fui fumando uno tras otro mientras leía, la carta la deje ahí en la mesa, yo me puse el abrigo y traspasé la puerta vidriada del bar recordándome que nunca vuelta, el café es malo.
Me levanto el cuello de la campera para parar un poco el frío de la llovizna mientras una sonrisa va naciendo tímida en mi cara.

jueves, 25 de enero de 2007

Dancing Queen

Sonaba de nuevo en el equipo Dancing Queen, ya el CD estaba medio gastado y saltaba en algunas canciones, fanática de hace años de ABBA a pesar de las cargadas de sus amigas, ella no lo podía evitar, convergían en ella muchos y variados recuerdos, el más patente una navidad en su casa de la infancia, ella en la hamaca jugando, su madre preparando la cena, y su padre por ahí, arreglando el jardín, su hermana no estaba a la vista..sus hermanos todavía no existían. Ese es el recuerdo más vivido que tiene de la época de su niñez, y claro de fondo sonaba por la vieja radio de transistores de la madre, ABBA.
Claro después se sumo la película que le encantó. “El casamiento de Muriel” un poco se enamoró de las venturas y desventuras de esa australiana abriéndose camino en la vida y en el mundo ..un poco como ella misma, ahí se le mezclan pasajes de la película y de su vida misma, el abandono de su casa, su familia en la puerta despidiéndose, perdiéndose en la capital, buscando desesperadamente trabajo, amigos, un circulo contenedor..progreso.
Y casarse, también buscaba eso, claro como toda buena chica criada, la habían aleccionado para encontrar un buen partido y casarse lo más pronto posible. Pero en algún momento el destino se torció..imperceptiblemente, irremediablemente
Y ahí estaba sola , en la gran ciudad, dueña de su vida, de sus decisiones, escuchando ABBA.
Todas las tardes, en el negocio donde trabajaba, se encontraba con Lucía, vieja clienta comenzó a llegar desde casi el mismo tiempo que ella empezó a trabajar, ya después de tanto tiempo eran amigas lucía llagaba se quedaba un rato, mientras elegía películas hablaban de cine amores, chicos, la familia, fue una gran apoyo en algunos momentos, y una distracción en otros cuando la soledad de la gran ciudad la invadía..
Lucía era una morocha bastante llamativa una personalidad fuerte, siempre alegre, lograba arrancarle una sonrisa hasta cuando las lagrimas estaban a punto de salírseles, tenía ojos claros, el cabello largo lacio, al principio le pareció raro que se colgara a hablar con ella, pero después si había un día que no pasaba por el local, sentía irremediablemente un vacío..sobrevenido después por algo de mal humor, extrañamente se había acostumbrado a esas charlas de cualquier cosa con Lucía.
Ayer no había ido por el negocio, ¿será por eso que estaba escuchando ABBA?. Es como que le faltaba algo , ese algo que siempre le hacía elegir entre los CDS, justamente ese.
Eran las 10, la canción sonaba fuerte..como para no escuchar sus propios pensamientos, quién era Lucía?, ¿porque iba siempre?, ¿que pretendía?. Y ella, ¿porque cuando no iba, las menos, se sentía vacía?, ¿que hallaba en ella?, ¿que era este sentimiento que le provocaba?, porque cuando sabía que era la hora de que Lucía llegaba al local, ella empezaba a buscar su mirada entre las estanterías?, se estaba volviendo loca..no quería pensar más,
De repente sonó el teléfono, se sobresaltó un poco, tan ensimismada estaba...que la sorprendió bastante, era Lucía justo ella, como si la hubiera llamado con la mente, que estaba con unas botellas de vino que si no le apetecía que pasara por su casa y beber unos tragos y charlar ya que no habían visto ese día en el trabajo. Le dijo que si, que el calor y la falta de sueño la estaban aburriendo que le haría bueno un poco de charla, le dio la dirección sin detenerse a preguntar como habría conseguido el número..ya le preguntaría.
Pasadas las 10.30 sonó el timbre, una sola vez, corto, fuerte. Por el portero la voz familiar se presentó.
Subió se pusieron cómodas, el letargo que había sentido durante el día había desaparecido, ABBA sonada de fondo, ahora un poco más bajo. Descorcharon una botella que traía, bebieron se pusieron al día, rieron, lloraron un poco recordando viejos amores, volvieron a reír y abrieron la otra.
En un momento en el sofá donde estaban sentadas, Lucía se acerco le rozo el brazo, se lo rozo de nuevo hasta que llego con sus labios a su cuello, ahí admitió que desde que la conoció tenia ganas de eso...
En ese momento se paro, dejo la copa a un lado, fue hasta el equipo saco el CD, volvió al sofá junto a Lucía, muy tranquila porque ese vacío que había sentido durante todo el día, ya no lo tenia, se sentó al lado de ella y le sonrió.

miércoles, 17 de enero de 2007

Bretel

Yo estaba en el bar como todos los sábados, llenísimo de gente, estaba con dos de mis amigas que había pasado a saludarme, la conversación era entretenida sus nuevas conquistas y su filosofía de vida siempre me entretenían.
La disco estaba llena esa noche tal vez porque era principio de mes, tal vez porque hacía calor en todos lados y es preferible estar donde te sirvieran tragos refrescantes, o tal vez solo por el hecho de que todo el mundo había convergido ahí esta noche.
Yo estaba con ellas, riéndome de vez en cuando los comentarios lo ameritaban, la verdad la mitad me los perdía por el volumen de la música, estaba alta y estridente esa noche un tipo de revival de los 70 incluido fiebre de sábado por la noche, la pista ardía todos siguiendo los pasos ancestrales de un Jhon Travolta demasiado joven.
La barra estaba que ardía todo el mundo pedía algo para tomar, enloquecedor
De pronto las luces se apagaron, señal de que la hora pico comenzaba, el gran inicio donde los láser hacían su juego, estúpido para el que los haya visto dos veces, pero siempre había alguien que gritaba anonada.
De entre un pasillo formado por cuerpos humanos la vi llegar, mis amigas me gritaban al oído casi, pero yo no las escuchaba, veía a esa mujer que con paso felino a pesar de lo atestado del lugar se acercaba a la barra, donde estaba yo.
Su melena era corta y de un color rojo embriagador, cautivante que hacía juego exacto con sus ojos, su sonrisa deslumbraba encandilaba, era franca sincera, perfecta, su cuerpo grácil demostraba que hacía diariamente ejercicios, llevaba una remera con un hombro descubierto, pero lo que me llego a la perdición fue ese bretel; rojo por cierto, el bretel de su corpiño que desafiante iba mostrando en un hombro deliciosamente perfecto, un hombro que se percibía suave, terso, apetecible, un bretel que irónicamente se mofaba de quienes lo veían, un bretel que incitaba a que lo saquen a que lo bajen. Para que no agreda a ese hombro más.
En ese momento cruce la barra de un salto y fui a su encuentro la mire, me miro, me sonrió la tomé de la cintura mientras la música tronaba en nuestro derredor, sin percatarnos, y la besé apasionadamente le invadí la boca con mi lengua y ella se dejó, se relajo entre mis brazos y se dejó, subí hasta su hombro y descaradamente le bajé el bretel y puse ahí donde estaba, mi boca.
-Ey, ey ¿me escuchas? Quiero una cerveza, hace media hora que te la estoy pidiendo, no se para que ponen estos ineptos en la barra, ¡oye! ¡oye! ¿Mi cerveza?
Ahí comencé a escuchar la música nuevamente y a la rubia que gritaba frente mío, mientras veía como ese bretel se seguía riendo de mi, cuando su dueña paso al lado de la rubia.