jueves, 14 de mayo de 2009

A la luz de la Luna

La luna reflejaba su redondez en la calma del mar nocturno, la arena aún guardaba restos de sol entre sus granos. Nos habíamos sentado a ver las estrellas nacer.
Tu perfil se desdibujaba en la penumbra de las luces de la ciudad lejana. Estabas tan hermosa, tan lejana, tan vos mirando el infinito oscuro del horizonte. Con un sobresalto giraste y me dijiste no sé que cosa, yo sólo te miré, como te venía mirando, pero creo que un brillo pudo colarse de mis pupilas, tu mirada me respondió de la misma forma.
De repente, el beso fue inevitable, tus labios quemaban y tu lengua pronto se adueñó de mi boca. En mi, un calor comenzó a nacer desde mi interior, junto con la urgente necesidad de fundirme en tus besos y de tocar tu piel; comprobar tal vez, si ardías tanto como yo.
Los besos nos dieron hambre y sed, necesidades ancestrales que ni la comida ni el agua más pura podían saciar.
Mi mano tocó tu espalda y sentí en mis dedos la electricidad que recorrió tu cuerpo. Mi mano pirata bordeó los límites de tu remera y tu jeans hasta encontrar un resquicio entre tela y piel, ardorosa, temblorosa piel. Tu respiración agitaba tu vientre enloqueciéndome los sentidos, Sin permiso entre hasta hallar tu sima, refugio de humedades y no encontré otro lugar donde quisiera estar, y me lo robé, lo apropié y lo hice mi hogar, a través de mis dedos bebí tus ríos, mientras que tu calor me instaba a que me quedara, tu interior me engulló por completo, olvidándome de la playa y la luna. Tu boca era mi faro, naufragué por tu cuerpo, mi mano exploradora no podía parar, la música de tu respiración iba en crescendo. Un mundo desconocido y salvaje se abría por completo, esperando, ansiando ser hallado. Tu respiración era mi carta de navegación.
Un espasmo de tu cuerpo cortó mi respiración, mi cuerpo le hizo eco.
El beso, comienzo y fin, se fue diluyendo de a poco, lentamente. En mi foco, tu mirada nuevamente pero con un brillo nuevo anidado en ella, mis ojos le respondieron de la misma forma y en acuerdo tácito giramos nuestras cabezas para volver a ver la luz reflejada en la superficie ondulada del mar.
Cuando los chicos que andaban rondando se agruparon alrededor de una fogata, nos paramos y nos fuimos, con un mar de sensaciones dentro y la luz de tus ojos aún iluminándome. Caminamos en silencio, en el hotel nos esperaba tu madre para cenar, como explicarle que no habría alimento capaz de saciar este nuevo hambre nacido en mí debajo de la luz de la luna.

5 comentarios:

Ceteris Paribus dijo...

Pordioooooos! Q hermosura de post, en serio.

Besos para tí.

lola dijo...

gracias Ceteris, que alegría volverte a leer por aquí..

Saludos!

mora dijo...

Bellísimo.... y con Bajofondo (Mar Dulce) de fondo no tenés idea de cómo se disfrutó.... y cuánto añoré...






Beso.

lola dijo...

Mora, gracias por pasar por este pequeño rincón.
Creo tener cierta idea, bajofondo tiene esenoseque que puede quedar bien con los recuerdos...

Añorar, Añorar, los recuerdos naufragan dentro nuestro hasta que encuentran la balsa de las palabras

Saludos

flavita05 dijo...

Imaginatelo con el Mediterráneo de fondo ;)