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miércoles, 6 de abril de 2011

El baile

María estaba sentada en su escritorio, con una pila de papeles delante suyo, listos para que los revise y los archive.
Era lunes, primera hora de la mañana, era lunes pero podría haber sido martes, miércoles cualquier día de la semana, la pila no variaba, su trabajo tampoco.
Tenía el mismo trabajo desde hace más de quince años, sabía muy bien lo que tenía que hacer y lo que esperaban de ella, y ella no iba a dar ni una pizca de más de lo que esperaban.
Poco le importaba las tareas de la oficina, tenía en su cabeza otra cosa, mucho más importante: la noche del sábado, qué usaría, qué se pondría….eso era mucho más vital que una pila de papeles para archivar.
María no era una de las bellezas de la oficina, eso nunca podría decirse de ella, no era infartante ni te dejaba sin aliento si se cruzaba en tu camino. Tampoco se podría decir que estaba en la primavera de su vida, María tenía esa edad indefinida en que te dicen señora por más que no estés casada, y que aún no eras tan vieja como para ser abuela, si es que tenías hijos que te hicieran abuela, María no tenía hijos, ni sobrinos, No estaba casada y nadie, ninguno de sus compañeros supo o le conoció novio alguno en ninguna reunión o fiesta laboral, el estado sentimental de María era un enigma para toda la oficina.
Era miércoles por la tarde, estaba en plena reunión donde estaban explicando los lineamientos generales del trimestre corporativo, mas ella tenía otra cosa en la cabeza; el vestido que iba a usar el sábado , era simplemente fabuloso, con un escote profundo y su espalda al descubierto estaba convencida de que tendría un éxito rotundo en la noche del sábado, todos los hombres caerían rendidos ante sus encantos, todos debidamente mostrados por el vestido que realzaba cada uno de ellos de manera impactante. De la reunión poco y nada retuvo, luego de tantos años ahí dentro ya se sabía de memoria todos los lineamientos posibles para aumentar la productividad y aumentar las ganancias. Poco retuvo de la reunión pero ya tenía en claro qué zapatos combinarían divinos con el color del vestido y la cartera que hacía juego con ellos, Los había visto en el escaparate de una tienda de diseño, estaban un poco fuera de su presupuesto, pero la noche del sábado lo ameritaba, ¿total, qué le hacía comer arroz durante un mes?, lo había hecho tantas veces que una vez más no le iba a implicar tanto.
Ya al viernes no le salía ni trabajar, siempre le pasaba los nervios de la cercanía del sábado no le permitían hacer su trabajo correctamente, lo único que le quedaba era tratar de pasarlo disimuladamente y rogar que su jefe no la llamara por nada en particular.
Ya tenía cita para el peluquero el manicurista, y la depiladota para el sábado a la mañana, a la tarde la tenía reservada para una siesta reparadora y así no estar con ojeras de cansancio a la noche.
Y Llegó el sábado, tan largo y ansiosamente esperado, vestida perfumada, peinada se dirige a la milonga del barrio, el vestido le queda pintado, si bien hace rato que ya pasaron sus quince años, ella se siente una quinceañera tontamente emocionada, pensando en que bailará y reirá toda la noche y que la rodearan caballeros de toda la ciudad, caballeros de traje y bombim, fumando exóticos habanos, a ella no le gusta el olor a humo, pero sabe que fumar habanos es de otro estatus, uno al que ella no le molestaría entrar.
Y aguantó todo lo que pudo, movió el pie al ritmo de la música toda la noche, sólo se atrevió a tomar agua sin gas para que el alcohol no le hiciera perder compostura, toda la noche estuvo sentada obediente en su silla esperando a que algún señor, de esos con habanos y sombrero la sacara a bailar una pieza, pero no hubo caso, su vestido tan largamente pensado, su peinado nada logró esa noche.
Abatida en las primeras horas de la madrugada, con la tristeza que empaña su vista, toma el taxi que la devolverá a su casa, un departamento de dos ambientes chicos y oscuros, en barrancas, donde la única vista que tiene es una gran pared manchada de humedad del edificio de enfrente.
Ya en su casa mientras se prepara un café con leche, como todos los domingos a la mañana, se saca su vestido y lo cuelga primoroso en la percha que le designó a tal modelo, se cepilla con parsimonia cien veces su larga cabellera, se quita con pequeños algodones el maquillaje restante. Cuando el café está listo, ella también, prende la televisión para mirar el canal del noticiero y de a sorbos va bebiéndolo, no presta mucha atención a las noticias que se van sucediendo una tras otra a través de la pantalla, ya tiene en mente otra cosa mucho más importante que todas, la noche del sábado próximo.

martes, 4 de agosto de 2009

Viejo

Hola viejo! Tanto tiempo, como estas? Como te está yendo por allá? Seguro que bien. Acá... y bueno vos sabés!, cada tanto te das una vuelta, porque sé que lo haces, aquella promesa no me la olvido, sabías viejito? Sé que te das una vuelta, para ver como ando, como van mis cosas, lo sé aunque ahora lo niegues, aunque yo admita que no te haya visto, lo sé igual.
Recuerdo cuando era chiquita y me sostenías la bicicleta verde, la chiquita, ¿te acordás? que alegría cuando saliste de la camioneta con ella!, como decía recuerdo aquellas épocas cuando me sostenías para que no me caiga, recuerdo y extraño. Crecer no está tan bueno como pensaba. La vejez se acerca, viejo, bueno que te puedo decir a vos? Bien que la viviste a tu vejez, mal o bien, que se yo…
No quiero hablarte del pasado, vos sabés que yo sé y yo también sé que esta todo bien ahora, pero eso se cobró muchas cosas, ¿no viejo?
Madurar.. mierda que es más difícil que crecer!, a eso también debes saberlo bien, supongo.
Las cosas no están, no van viejo, las cosas no van, no me gustan, no sé que pasó... Habrá sido cuando solté mi mano de la tuya cuando equivoqué de camino? No viejo, no estaba preparada para arrancar a caminar sola, aún creo que no lo estoy, terrible ¿no? Si….en fin, vos preguntás, vos querés saber, aún sabiendo perfectamente como me esta yendo, se me nota en la cara.
Que decís viejo? Dale, venime a buscar, puedo irme con vos? Seguro allá es mucho más divertido que acá, dale, llevame sosteniendo mi bici por atrás, dejame con la ilusión de que voy sola, pero viejo, yo siempre supe que vos estabas atrás…y eso me dejaba tranquila, dale venime a buscar, sabías que te lo iba a pedir.

jueves, 12 de marzo de 2009

Volar

Desde pequeña su imaginación siempre fue muy grande, sobre todo cuando no tenia control sobre ella, o sea en sus sueños, en los cuales todo podía suceder, pero hubo uno que la persiguió por toda la infancia hasta su madurez hasta llegar a ser el único, en el principio una diversión propia de una niña, después como una pequeña obsesión, una distracción de los problemas cotidianos.
Su único sueños era volar, pero su sueño no era igual a los que tal vez tenían los niños de su época, o por lo menos así lo pensaba ella. No soñaba con ser aviadora, recorrer los cielos en alas plateadas a velocidades increíbles, tampoco soñaba con ser la primera astronauta sin temor a lo desconocido, cruzando nuevas fronteras espaciales.
Lo único que quería era volar, flotar por el aire y hacer piruetas como solía hacer Peter Pan en los cuentos que leía en su niñez. su sueño era único como puede llegar a ser un sueño y le pertenecía de modo que jamás se atrevió a contárselo a nadie.
Tal vez algún psicólogo, psicoanalista o cualquier psico que se precie de serlo lo habría denominado evasión a la realidad.
A ella no le importaban las definiciones, en cierto modo era su secreto de la felicidad, pues cada mañana después de hacer su recorrido por distintos cielos, se levantaba con una renovada alegría sin preocuparse, o tratando, de las adversidades.
Así fue que creció, entre realidad y fantasía, agobiada vivía sus días, tratando de no ahogarse en los problemas cotidianos, tratando de sobrevivir en un mundo hostil, viviendo su realidad mortal, ansiosa porque llegue la noche para escapar a un mundo solo conocido por ella, para surcarlo con nuevas piruetas y sentirse feliz por estar ahí lejos de todo, y así vivir su vida inmortal de sueño como todas las noches.
pero llegó un momento de su vida en que la realidad le demostró que la vida no es solo sueños, muchas cosas suceden y la mayoría no son tan felices ni alegres como ellos, que con solo la fantasía de volar no se podía ir a ningún lugar, compendio que los problemas no se iban tan lejos como para perderse infinitamente.
De pronto comprendió que su sueño podía hacerse verdad, su tan anhelado sueño de volar y que no tendría temor ni vacilaría llegado el momento, se iría por los cielos de su niñez.
A la mañana siguiente de la revelación, un transeúnte, cualquiera, de esos que les gusta caminar con las primeras luces del día, sería sorprendido por el cadáver de una mujer a la que le gustaba soñar, en un mundo donde no esta permitido volar.

Así

Que bien se siente, nunca lo hubiese imaginado. Admito que tenía mis dudas, pero ahora estoy tan bien, me siento como en casa.
Claro que el ardor no se lo deseo a nadie, sobretodo en las muñecas, no es muy linda la sensación, pero luego es una calidez que te embriaga tan abrumadora, es dejarse ir así como cuando estas agotada y sentís que el sueño se apodera de vos, es un calor que fluye de adentro hacia afuera y viceversa, sin temor, sin remordimientos.
nada te llega, nada te hace sufrir, y vos ves porque ves como te alejas de todo y de todos y es tan linda esta sensación, ahora estoy segura que mis problemas se acabaron.
Alguien me llama, pero yo no quiero volver, la luz es tan fuerte, tan atractiva, acá me quedo.
Los veo llorosos y preocupados, no sé por qué, yo estoy bien, me gustaría avisarles, decirles , pero mis labios se mueven, sin embargo ellos no me escuchan. Yo estoy bien, la luz es tan cálida, estoy en casa

lunes, 2 de junio de 2008

Los muertos de las cinco de la tarde

Hacía ya varios años que venía haciendo este trabajo. Viéndole la cara, parecería que hiciera toda una vida o que tuviera muchos, muchos años haciéndolo.
Las ojeras eran permanentes, pronunciadas y oscuras, Su mirada se había transformado en una mirada asustadiza, pendiente del más mínimo movimiento a su alrededor, era la mirada de alguien que le teme a todo y a todos. El temblor de las manos, ya no recordaba cuando había comenzado, para ella era natural, le temblaban desde que se levantaba hasta que se acostara, era sin lugar, producto de sus nervios de la falta de sueño, todos estos eran síntomas que hacía tiempo venían acumulándose, pero que extrañamente nunca se lo comentó a nadie, es más hacía mucho tiempo que ya no veía a nadie. Ahora estaba convencida que si se cruzara con alguno de sus viejos amigos no la reconocerían, tan cambiada estaba, tan avejentada estaba que ni siquiera ella se reconocería, hacía tiempo que había dejado de verse en el espejo.
Lo más sencillo hubiera dejado de hacer lo que le lo causaba, pero hacía tantos años ya que no sabría como hacerlo ni que haría sin ello.
Luego de todos estos años, con sus nervios destrozados y su salud quebrantada, comprendió porque nadie quería hacer esa tarea, pero ella era tan joven y sabía tan poco...
La tarea era sencilla, un pequeño ejercicio para una periodista recién egresada como ella, escribir los obituarios del diario zonal, una tarea que como mucho demandaba treinta minutos por día, Los tenía que entregar vía mail antes de las cinco de la tarde, más sencillo imposible.
Un par de frases por nombre generalmente eran las misma de siempre, Amado esposo, devoto padre etc., etc., las palabras que siempre, siempre se dicen en estas cosas, el lugar, la edad, y como fue el deceso. Normalmente eran personas mayores, ancianos con una vida plena y una muerte en paz, los pocos, los que más le dolían eran las muertes jóvenes e inexplicables, accidentes, enfermedades incurables, esas muertes le generaban impotencia, llegó en un momento a tomarles cariño a sus muertos de las cinco de la tarde.
Luego de entregados las redacciones seguía haciendo sus cosas habituales, en su casa, su jardín, tal vez la cena. Siempre en su casa, ya no salía como antes, ya no veía a sus amistades, ahora sólo tenía su casa y los muertos de las cinco. Se quedaba sola en su casa esperando la noche.
Sabía que esa noche no dormiría como no venía durmiendo desde hace varios años, sabía por qué era, y sabía que si realmente quería podía cambiar todo eso, ¿pero en el fondo quería?
Eso no lo sabía bien.
Siempre que daban las 12 en el reloj del living, escuchaba sonidos, escuchaba muebles que se movían, sabía qué era lo que lo provocaba, sabían que volvían por ella, buscaban ayuda, buscaban una palabra para comprender mejor, por eso prefería las muertes apacibles, no era nada divertido estar calmada frente a un cuerpo todo sangriento, o todo demacrado por una enfermedad injusta.
Eran ellos, los muertos de las cinco de la tarde que volvían por ella.

lunes, 6 de agosto de 2007

Microcuento IV

Estaban todos escondidos en el bosque, esperando a algun indefenso principe de los que solian buscar bellas doncellas para despertar con un beso. Ellos eran siete todos enanos por ende fáciles de ocultar, detras de los troncos entre las ramas..siempre esperando con sonrisa maliciosa y un brillo demencial en sus ojos....
de repente, aparece por el camino una pobre viejecilla que ganaba sus centimos vendiendo manzanas por las casas de los campesinos..ellos se abalanzan y hieren sin darle muerte, media moribunda la llevan a una casa escondida en el bosque, con una puerta pequeña donde entraban ellos apenas y donde la viejecilla tuvo que ser metida a los empujones pues eran un poco grande, lease rellenita...
-que trajistes?? :.-una voz desde dentro; una voz fria y calculadora. la voz de alguien joven pero vieja,totalmente carente de sentimientos.
-Comida!!- respondieron a coro los siete.y terminando de decir esto depositan el cuerpo de la anciana sin sentido sobre el piso de la cocina...

miércoles, 11 de julio de 2007

El monedero asesino

La feria de artesanos era enorme y muy colorida, el puesto que más llamaba la atención era el de trabajos en cuero, desde cintos y hebillas, hasta billeteras y monederos. El dueño, un viejo todo arrugado y de blancas y largas canas que se unían a la barba tupida y del mismo color de su pelo formando una gran cascada de pelo blanco que cubría parcialmente su rostro. Siempre estaba fumando de su pipa, un tabaco de fuerte aroma que te traía a la mente bosques de robles antiquísimos.

En la mesa de exposición, abarrotado de elementos fabricados de cuero, en un rincón casi escondido había un monedero, con un gran trabajo de labrado que te hacía imaginar la lucha eterna entre el bien y el mal, ángeles y demonios. Tal era la dificultad y rareza del pujado hecho que a pesar de notarse que era un artículo que denotaba que tenia mucho tiempo de fabricado, te surgía la necesidad casi irrefrenable de poseerlo, llevártelo.

Antes de que te lo lleves deberías saber la historia de ese monedero muchacho, me dijo el artesano, soltando humo de su vieja pipa. Lo invito a pasar a la parte de atrás del puesto y entre clientes, curiosos y 4 pipas enteras me contó la historia que genera este relato.

El origen de la creación es bastante incierto, algunos dicen que se remonta a los indios tehuelches y viene directo del sur y su cuero fue sacadote una vaca maldita porque la carne que sacaron del animal enfermo a toda una tribu, y el brujo hizo el monedero de su cuero con un encantamiento, para que la tribu sanara.

Otros dicen que las manos que lo hicieron eran de un negro proveniente del África, que todo el dolor de sus venas, de la esclavitud, del maltrato de décadas y décadas, están grabadas a fuego en sus diseños intrincados.

El viejo me juró que no sabía como había llegado hasta él, tal vez mentía, o tal vez sólo se había olvidado de donde provenía, lo que sí no podía negar era que sabía mucho de la historia. Como me veía atento a lo que me decía prosiguió...

Era los años setenta, los hippies inundaban las calles, amor y paz era la premisa, la música beat se escuchaba en todas las radios, y las ferias recién comenzaban a ser populares, de la mano de esta década y de sus componentes.
En una de estas primeras ferias, una chica adquirió un raro monedero, no tenía mucho para guardar, las pocas monedas que poseía las ganaba cuidando los niños de su vecina, monedas que le ayudaban para pagarse los estudios en bellas artes, quería ser artista plástica. Los años pasaron y fue un excelente pintora, donde retrataba su bello mundo interior, pero un día cambio, a cambio de mucha plata dejo de retratar eso que la cabía única, para ser una más del montón, la codicia inundó el corazón de la pintora y su monedero. Hasta que un día cuando sacaba unas monedas para pagar un diario, le sucedió algo extremadamente extraño, le agarró una alergia terrible en la piel que tuvo contacto con el interior, y también tuvo una reacción interna que le paralizó el corazón.

Todas las pertenencias de la famosa artista fueron a parar a una subasta de beneficencia, el monedero fue adquirido con muchas otras cosas por un famoso usurero que pensaba revender todas las pertenencias adquiridas en subastas internacionales, tal era la fama que tenía la artista allá por los ochenta. Pero al verlo tan raro y tan poca cosa que pensó que por él no le iban a dar mucha plata, toda la plata y fama que tenía este señor se debía a este tipo de negocios, compraba a gente desesperada sus pertenencias y luego las revendía sin el menor atisbo de misericordia por los antiguos dueños, sus intereses eran tan altos que nadie lograba recuperar sus pertenencias, luego del préstamo que él les brindaba. Hasta que un día se cruzo con alguien más peligroso que él, que le pido a punta de pistola todo lo que ese día llevaba encima, esta demás decir que la plata grande no la llevaba en la billetera, sino en el monedero, por cabala porque pensaba que no se lo robarían tan fácil como una billetera, pensaba que era muy raro que un hombre usara monedero, pero ese día se equivoco, al entregar la billetera pidieron más, y revisándolo le encontraron el monedero dentro de uno de sus bolsillos, intentó negarse, fue lo último que hizo en su vida.

El ladrón, tenía vida de malhechor, y terminó demasiado pronto en un riña con otro mal viviente, justamente por el monedero, uno de sus amigos, le gustaba demasiado tanto como para insistir siempre para que se lo regalara, hasta que una noche, ambos muy bebidos, los pedidos pasaron a ser exigencias y a punta de cuchillo el monedero pasó de mano.

El viejo miraba mi cara, entre seria y a la vez de incrédula, debo admitir que las historias que me contaban rayaban en la más absoluta ficción, surgida de la mente de un excelente narrador de historias fantásticas.

Aún lo quieres, me preguntó, a lo cual le respondí que sí, esas historias más allá de asustarme, me alimentaron a que me lo llevara con más ganas. Te lo regalo entonces, acá nadie se lo va a llevar, yo contento con mi nueva adquisición le dí las gracias pertinentes, aún con una sonrisa en los labios, no estaba seguro de creer todo lo que me había contado.

Han pasado los años, el monedero aún esta conmigo y yo sigo vivo, pero por las dudas, nunca he hecho mal a nadie, ni he tomado lo que no me pertenecía.

miércoles, 23 de mayo de 2007

A la Distancia

A la distancia puedo ver el pasado, lso errores y aciertos que conformaron esto que soy, y tal vez lo que sea en el futuro incierto.
marcas que no dejan huellas visibles en nuestro cuerpo, la piel. Marcas profundas dentro mio.
Esto que somos es la sumatoria de hechos por lso cuales transitamos a veces victoriosos, a veces casi imperceptibles pero aún así nos marcan.
Marcas, cicatrices, huellas e impresiones que nos dejan las personas con las que nos cruzamos.
El tiempo, su continuidad tan relativa que poco importa la cantidad, sino la calidad, trilladisimo, pero no deja de ser cierto.
Andamos en busca de cantidad y nos olvidamos de lo que verdaderamente importa. Como queremos relacionarnos, como conectarnos con ese otro/a para que dejemos esa huella más o menos perenne al paso del tiempo.
Abordamos desde el personaje, olvidandonos que lo que somos es más profundo, más rela, más vital y es eso que ocultamos justamente lo que nos marca a través del tiempo. y siga latente en medio de otras huellas, impresiones y caminos andados y obstaculos sorteados.
Por eso, puedo decirte que mi huella estará en ti a través del tiempo y las distancias.
He tratado de dejar mi personaje, he luchado o incluso podría decir que he logrado con gran esfuerzo hacer que mi personaje me sea fiel, que haga que actue. Le he dejado ser, pero siendo yo misma. Mi huella perdurará a la distancia y a través del tiempo

martes, 22 de mayo de 2007

Sopor

Luna llena.
Según el periódico, hoy habrá luna llena. Saldrá a las 10.10.
Calor.
El calor aún abraza la ciudad. Que Hora es?. las 19.30, todavía falta. El calor se respira de las paredes, se huele en el aire se siente y se vive, se vive, se no-vive. Oprime el cuerpo y adormece el alma. Calor. Calor en la ciudad. El asfalto a pesar de la hora todavía se ablanda al ritmo de los pasos de los transeúntes. Todo se percibe desde mi ventana. Ventana que me permitirá ver llegar la luna. Ventana que se adueña de la ciudad. Todo se ve.
Calor.
El sol que aún no se va. Opresión, días de infierno, hoy. Descanso, espero la noche para descansar, que día hoy. Día de infierno, pleno verano que ya se siente.
La ciudad se resiste a estas temperaturas, los temperamentos se elevan, se enervan. Día infernal en la ciudad, para todos, para mí ya no soporto me los comería a todos, los destruiría a todos.
Como si no bastara con este calor, lidiar con la gente, irascible, exasperante, me desquician.
Subte, infierno bajo tierra, gente y más gente desde temprano, desesperada, molesta. Alteradas viven sus vidas, alteradas quieren volver la mía. trato de no rozarme, no me interesa enloquecer , pero a veces es inevitable.
Infierno.
Infernal día de trabajo, jefes, mi jefe un infierno de idiotez. infierno de ocho horas para que? para ir y volver, una y otra vez. infierno circular, circulo vicioso que se apodera de los mortales, como salir?.
Otra vez, infierno subterráneo, gente que corre.. a donde? infernal idiotez humana que los lleva a correr, sin cesar. Y este calor , en la ciudad.
Me los comería a todos , no me envuelvan en sus infernales y mediocres días.
no me alteren esta paz que logro llevar.
El sol se va poniendo, infierno que decae, tal vez la ciudad se tranquilice.
desde mi ventana observo. Refugio.
Afuera las bocinas siguen su cacofonía. La gente no para, se acelera más con la llegada de las penumbras. Cesarán?
Me los comería a todos. me doy cuenta que no cesarán jamás...
Paz, quiero paz.
Sed, tengo sed. Busco en la nevera, algo que la aplaque , algo que me aplaque. Vino, tal vez me ayude. lleno mi copa y observo como cae la noche, tratar de olvidar este infierno, tratar de no escuchar tantos ruidos.
cacofonía de todos lados, de todo. los vecinos, discuten , otra vez para variar, algún momento cesarán?
Paz que no se consigue que es tan difícil de mantener en esta ciudad, solo pido eso.
Puesto vigía, desde mi ventana veré llegar la luna. Observo y mientras lo hago bebo, mi sed no para. parece ser que ser el ritmo se calma. de a poco.
Mal de esta ciudad que no duerme jamás. Infierno que no para, al igual que mi sed, por más que beba no se aplaca, algún día cesará?.
las estrellas están ya en el firmamento y la luna?, no la veo, estará? no, pues lo sabrìa, lo presentiría. Y este vino que no cuaja esta sed que se apodera de mi garganta y de mi ser, infierno que no cesa, la 10.09, la presiento en mis venas, y la sed que aumenta.
Miro la copa de vino, que esta en la mesa, que esta junto a la ventana, y frente a ella yo, y mi sed.
Miro el vino, con repulsión, con asco.
Voy a salir, buscare algo que la apague, algo hallaré allá afuera, a la luz de la luna llena. infierno que se apaga. Pero antes esperaré, mientras observo como mi piel se llena de pelos.

lunes, 26 de febrero de 2007

Alucinaciones

Eran las doce, el lugar, un enorme caserón que sobrevive al paso de los años, estaba oscuro. Se escuchaba en la noche los susurros del viento en las ventanas, irrespetuoso queriendo entrar y el quejido de la madera de la vieja escalera que llevaba a la planta alta.
Ella no podía dormir, inquieta se revuelve en la vasta cama matrimonial, mil veces había pensado en modernizarse y en cambiarla, ya no necesita tanto espacio, solo servía para recordar cuán grande era su soledad.
Ya estaba arrepentida de no tomarse ese valium que siempre tenía a mano en el botiquín, siempre es bueno estar preparado para esas noches interminables de insomnio.
De repente un ruido ajeno a los quejidos habituales de la casa se deja escuchar, filtrándose agudo por sobre los demás llegaba a sus oídos molestando.
Una ventana, una puerta tal vez abriéndose sigilosamente. Y con un golpe cerrándose. Su imaginación era muy grande , ya estaba convencida de ello.
Debería haberse tomado ese valium ,-Maldita sea!-, todas las noches se tomaba uno, era mejor no pensar, pero esa noche quería probarse así misma que podía ser valiente nuevamente, después de todo lo que había pasado; del dolor, del sufrimiento, de la soledad, de los desprecios sufridos tenia que poder dormir sola, sin ayuda de y ahora cuando creía que todo lo peor había pasado, ahora que estaba mucho mejor consigo misma, ¡ahora alucinaba con ruidos!.
No empezaría a enloquecerse ahora, si había soportado todo lo que pasó hasta ahora, era una sola noche al principio, después vería, se mantendría firme, en su posición: nada de píldoras, solo tenia que dejar de escuchar esos ruidos, sacarlos de su mente, pues estaba convencidísima que estaban en su cabeza....
Pero los seguía escuchando..
Otro más, y otro cada vez más fuerte, más cerca.
Es un hombre y esta subiendo, casi puede ver los zapatos pisando el escalón flojo de la vieja escalera, viene por ella.
Se maldijo por fantasear tanto, el valium volvía a su mente, persistente, tal vez la ayudaría a dejar de alucinar con esos ruidos, trataba de auto convencerse por más ruidos imaginarios que oyera no tomaría nada. Tenía que dejar de depender, tenía que empezar a vivir nuevamente.
Ya estaba levantándose, no soportaba más el no poder dormir y además esos ruidos que no cesaban, insistentes, molestos, persistentes.
Sólo por esa noche se dijo, una sola para dejar de escuchar esos ruidos, mañana sería otro día.
Y ahora otro más, mucho más cerca que antes, en la puerta de la habitación. La intriga se hacía insoportable.
-Basta!-, se dijo así misma como para darse valor, no podía alucinar de esta forma, no podía ser que fuese tan grande su dependencia a esas malditas píldoras.
No importa ya nada de lo que se diga o lo que piense iría en busca de una, ya no importaba nada, lo único importante esa dejar de escuchar esos ruidos.
¿Sería su imaginación? O, tal vez sí hay alguien detrás de la gran puerta de madera, era solo una posibilidad....
Cuando se dio cuenta de que no era su imaginación ya era muy tarde.
El filo del acero no la dejó pensar.

jueves, 18 de enero de 2007

Puertas

-Abre las puertas, cuando los golpes sean muy fuertes...

Abre las puertas...

Ábrelas...

Escuchaba como si fuera un murmullo lejano, aletargado desde lo más profundo de su mente.

-Abre las puertas, tú tienes el poder de salirte, irte, nadie te ata, ni te detiene...

Insesantemente, la voz continuaba, adoctrinando, firme, monocorde, sin pausa pero sin prisa.
La cama era enorme o eso le parecía,, algo dura, pues le dolía la espalda, no sabía con ciencia cierta cuanto hacía que estabaahí, pero extrañamente se siente confortable, particularmente confortable, como si se supiera cuidada, protegida.
Salvo por la voz, que de tanto escucharla ya molestaba, parecía una cinta sin fin.

-Abre la puerta, cuando los golpes sean muy fuertes....

-...Abrela...

-...Abrela...

Trataba de pensar que siginificaban esas palabras, como debía tomarlas, de donde provenian. La confusión que sentía en su mente no le permitía recordar como había llegado hasta ahí.

-...Abre la puerta...Abre la puerta...

El primer recuerdo que le vino fue un rostro, unas palabras ininteligibles y un pinchazo, un dolor en el brazo y la nada reparadora que la envolvía.
Despertó por la voz, esa voz que trataba de decirle que?

-Abre la puerta....

¿Qué puerta?

-...cuando los golpes sean demasiado fuertes...

¿Quién era?, ¿como sabía que...?

-...Abrela.

¿Cómo? se preguntaba en la niebla del despertar, envuelta en ese sentimiento de sentirse protegida pero en un lugar extraño.

Y cuando abrió los ojos, recordó.
Al mirarse las muñecas, recordó que había abierto la puerta, o ella pensó que esa era la puerta correcta.
Ahora se dió cuentadel error, mientras observaba los vendajes, supo lo equivocada y lo cerca que estuvo.

-...Abre la puerta...

Seguía escuchando, pero no termino de ori el final de la frase. La voz se calló, silencio absoluto estaba instalandose en su mente. Se dió cuenta de cual era la puerta que tenía que abrir. Se dió cuenta de que la puerta más cercana o la más grande no siempre es la puerta de salida.


para Shilenium