Ahí estaban, ambas sentadas en la entrada del edificio, una con el pelo negro como la noche y lacio, mortalmente lacio, su mirada denotaba una profundidad muy raramente en personas tan jóvenes, la otra cola de caballo, pero se podían adivinar los rulos, detrás de la coleta...Una sonrisa entre pícara y tierna adornaba su joven rostro.
Ahí estaban, abstraídas del mundo, en el suyo propio, sin importarles la caras amargas de los que las miraban, el mundo es bastante jodido con todos aquellos que no entran en sus santos cánones, pero ellas estaban fuera y la verdad no les interesaba entrar, no a eso, eso prejuicioso, discriminador, ignorante sociedad, que separa, divide aparta y condena a todo lo que no entra en conceptos arcaicos e impersonales, conceptos que les sirve de muralla defensora, limite de aceptación, no temerás aquello que es conocido, o medianamente conocido o que se pueda encasillar, clasificar, medir y cuantificar
Ahí estaban ellas, ja! ellas estaban más allá de los nombres, clasificaciones, mediciones controles y normas de seguridad, seguridad para el resto, ese resto que prefiere la clasificación antes que la comprensión, antes que el entendimiento, antes que la aceptación la simple y llana aceptación del otro, los otros, las otras no como objetos, ni de estudio ni de medición, sino como sujetos, partes intrínsecas de esta sociedad, partes de la diversidad, esa diversidad que enriquece, que complementa justamente la sociedad.
Ahí estaban ellas sin importarles que el mundo las mirara con ojos desaprobadores, que las dejara de lado, que tratara de pasar por su lado sin rozarlas, cosa imposible, porque ellas se sabían ya integrantes, entonces no importa, nada importa, están ahí y son ellas mismas, sinceras, naturales, pero por sobretodo son lo más importante, ellas mismas y que el mundo gire.
4 comentarios:
Maravilla!
Me fascinó.... gracias por estas palabras!
Me Alegra Ceteris y gracias a vos por tus palabras!
me gusto :)
Flavita? mandame postal!! bah si sos la misma cosa que creo....
besos!
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