Nunca supe si realmente existió si sólo alguien se apropió del mito y nos jugó una mala pasada, pero lo cierto es que ese verano, todo el pueblo adoleció de las andanzas del hombre gato.
Algunos decían que lo habían visto, otros que le contaron quienes lo habían visto de verdad, lo cierto es que nadie dio nunca una descripción certera del mítico personaje, decían que era un hombre con una piel sobre los hombros, con garras de metal, otros decían que realmente era un ser sobrehumano de dos metros de altura y garras larguísimas y afiladas.
Acechaba en la oscuridad, sus noches de ronda eran las noches sin luna, se escondía en las sombras oculto en los follajes tupidos de los árboles, en los zaguanes oscuros de las casas de las afueras, algo que siempre fue cierto es que nunca se adentro a lo que es el centro del pueblo, siempre en las afueras, en donde la distancias entre casas eran considerables.
Sus victimas preferidas eran las mujeres jóvenes, una noche de invierno, una salía del hospital donde trabajaba de enfermera, la noche era oscura y fría, no había un alma en las calles, vivía en las afueras de la ciudad, el viento soplaba, y le hacía escuchar cosas donde no las había, pero cuando las sombras de un enorme sauce que caían sobre la calle, la cubrió por entera, encontró qué era lo que hacía ruido. Fue encontrada a la mañana siguiente, con la piel de la cara hecha jirones, producto de rasguños feroces de un animal enorme, en estado catatónico, nunca pudo decir qué era lo que la atacaba, aún sigue en un internado para personas desahuciadas, duerme todas las noches con una luz prendida.
Otras de las historias que circularon por ese tiempo, fue del encuentro que tuvo con un sereno que antes del amanecer se cruzaba todo el pueblo hasta llegar a su casa desde la fabrica abandonada que cuidaba todas las noches hasta el amanecer, tal vez lo que lo salvó a él era la bicicleta vieja que usaba para recorrer esas distancias, o tal vez nunca se lo cruzó, y se inventó la historia para ganarse unas grapas gratis en el bar donde solía pasar las noches que no trabajaba, la cosa es que según su historia, no era un ser sobrenatural, sino un hombre alto, con guantes con garras de metal agregadas, según él lo pudo ver bien, cuando huía en su bicicleta, pasaron debajo de la luz de una farola, gracias a su rapidez con los pedales, el hombre gato no lo alcanzó.
Lo último que escuchamos de él fue la persecución de la que fue objeto por parte de la policía en la zona de las quintas, según cuentan fue perseguido pasando por los fondos de las casas, arruinando parques y campos por las ruedas de los patrulleros, fue perseguido durante horas, él saltando por techos, árboles, tratándose de esconder en las sombras, y los patrulleros sin darle tregua fue perseguido por horas, hasta que fue arrinconado en el patio de una casa, por un momento no vió escapatoria posible, pero cuentan que rasguñando paredes se subió al techo y de ahí salto al terreno baldío de al lado de la casa, escapándose por poco de la policía que aún estaba en el patio de la otra, tratando de subirse al techo.
Ese fue el único verano que supimos del hombre gato, fueron solo un par de meses, pero que tuvo en vilo a toda la población, el encuentro y la carrera contra la policía pareció hacerlo desistir de seguir merodeando o tal vez buscó otro pueblo donde esconderse en las sombras acechando a posibles victimas.
Lo cierto es que mentira o verdad, muchos de los niños en esa época hicieron especial caso a sus padres, ya que estos no tuvieron mejor idea que asustarlos con las garras del hombre gato.
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