Viendo hacia atrás, ve tan nítido aquellos días, en donde iban las tres a todos lados, y también inevitablemente recuerdo el momento del adiós, cosa difícil el desprenderse de los afectos, y más cuando las tres eran tan unidas. Fue como un deslumbramiento al verse por primera vez, supieron al instante que iban a hacer historia las tres juntas,
Recorrieron millones de veces la ciudad, cuando el alma no les cabía en el cuerpo y sólo quedaba el caminar para apaciguarla, Se fueron de vacaciones las tres, caminaron por la playa, tomaron mates mirando el mar, fueron a las sierras y escalaron piedras y anduvieron senderos, en un silencio donde huelgan las palabras, no hay nada que decir, ya la compañía era suficiente lenguaje.
Recuerda los partidos de voley, fútbol con otras amigas, todos los que la veían envidiaban un poco esa cofradía, tan perfecta, tan unida. Tan sí misma.
Las noches de baile y como trataban de vencer la timidez con pases de bailes que a nadie engañaban.
Siguieron siendo unidas las tres por igual, aún cuando una se fue de vacaciones y las otras dos se tuvieron que apoyar una a la otra, en ese largo mes de distancia, sabiendo que a la vuelta todo sería igual o incluso más fuerte. Ese impás no rompió lo que el tiempo y el desgaste propio de toda relación al final terminó logrando, la despedida.
Con dolor en el alma, se separaron, dos de ellas ya no salen más, no pueden acompañar a la tercera como antaño lo hacían, el desgaste del tiempo les impedía continuar con sus aventuras, ahora se quedan en la casa, al resguardo del frío y del desgaste de la calle, temen algún accidente irreparable, y ninguna esta preparada para ello. Entonces con entereza se quedan observando, en silencio cuando la que aún puede salir, sale por la puerta, con un adiós mustio muriendo en la boca y el corazón oprimido porque ellas no pueden seguirla.
Ya la ciudad no es la misma, no con el trío disuelto, las caminatas no son las mismas ni el helado que sabían compartir tienen el mismo sabor que antes.
El tiempo pasa y cada una tendrá que aceptar que para cada una no pasó de la misma forma y aquellas se quedarán hasta que llegué el día, en que el adiós definitivo, a otra morada, la última, llegue.
3 comentarios:
y el premio es para....
Siiiii. Te dejé un meme.
La vida es así. Acabo de matar a un nuevo amigo porque lo metí en la secadora con la opción de máxima temperatura...aclaro estaba en otro idioma...
El pobrecito ya no podía acompañarme ya no está a mi altura.
Es como si esa historia fuera común a tantos y tantas... Siempre hay algo para compartir y para dejar de ladoc
Siempre hay algo para compartir, incluso los adios!
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