lunes, 15 de septiembre de 2008

Glicinias en flor

El verde del césped estaba brillante, tan brillante que parecía que hubiera esmeraldas esparcidas por todo el patio. El sol brillaba intensamente, el día tenía ese dorado indefinido de los recuerdos amorosos de la niñez.
Recuerdo la casa, aún cuando paso por su puerta, la sigo viendo como era antes, mucho antes, cuando la inocencia de una niña no estaba corrompida por la dureza de la vida, ni las tristezas de la existencia, cuando aún buscábamos en las sombras de la luna, míticas figuras, sí incluso creíamos que era de queso.
La mesa enorme en el patio era el encuentro obligado de toda la familia, en los días calurosos, el verano sin lugar a dudas era mi mejor temporada, porque no tenía clases y pasaba ahí todo el día, la mesa, las sillas, siempre ocupadas con tías, tíos, sobrinos, primos. El mate era lo que más se compartía en ese momento, el mate, nuestro símbolo de unidad, de familia, de la charla amena, de las risas y del intercambio ameno y familiar.
Yo adoraba pasar todas las mañanas ahí, y no sólo porque en el fondo tenía una enorme higuera, sino porque era la casa de mi abuela, todos los días pasaba y esperaba ansiosa que me regalara con sus buñuelos de membrillo, pero el trato era que yo le hiciera los mandados, y cuando no tenía nada que necesitar, siempre me estaba ofreciendo para traerle el pan o la carne.
Mi abuela era una mujer dura, con una vida dura, una mujer fuerte, que tuvo que serlo debido a las circunstancias, mi abuela era una persona fuerte, de ella emanaba una luz que enceguecía, era mi luz.
Su casa era vieja, su casa ya le quedaba enorme, pero era suya ganada a fuerza de pulmón, era su casa y la de todos nosotros. Sus hijos, sus nietos.
Era el punto de reunión de todos, nuestro refugio.
Y la mesa, la enorme mesa del patio, debajo de las glicinas, uno de mis mejores recuerdos son las glicinas en flor y la familia reunida almorzando, cenando o simplemente tomando mates.
Las glicinas y mi abuela, están juntas en mi memoria, es mejor recordar eso que otros recuerdos no tan buenos ni tan lindos, pero que sin embargo hacen mi historia.
Siempre que veo una glicina, me vuelve como oleada la presencia de mi abuela y agradezco a la naturaleza por esta simple relación, no digo que necesite ver a una glicina para recordarla, tengo millones de cosas que me la recuerdan, esto es simplemente una más.
Las glicinas en flor, su perfume, la mesa, la casa de mi infancia y mi abuela, siempre mi abuela

15 comentarios:

E dijo...

Lola, al fin la vida vueleve a las paginas de sus cuadernos, nada mas triste que un cuaderno con paginas en blanco abandonado a su suerte, a su destino de impotencia y renglones.
Me ha hecho repensar en una vieja obsesion, la del olor y la memoria, en contraposición con la imagen y la memoria.....bobadas...
Encantada de ver vivo su espacio nuevamente , la saludo

lola dijo...

ME confieso oxidada, mi abuela merece algo mucho mejor que esto,

el olor y los recuerdos, no hay lazo más fuerte para mi que ésta.

es maravillo, incluso recordar un olor y que se abra la catarata de recuerdos cuyo detonante fue simplemente el recuerdo de un olor,

Lástima que tenemos como medio olvidado este sentido, es el más fuerte, para mi

E dijo...

Con lo de abrir la catarata de recuerdo me hizo recordar, En busca del tiempo perdido, del buen marcel (debo releerlo, pero estoy fatal), yo soy muy "de olfato" pero en tiempo presente, el pasado en mi se encuentra mas anudado a lo auditvo y lo visual, soy mas normalita...obvio que hay olores...pero no diria que en la generaloidad de mis recuerdos predominan!

Belén dijo...

A mí me encanta ir a visitar a mi abuela. Por suerte todavía la tengo, y tiene un espíritu increíble. El otro día, cuando estaba triste y no quería encerrarme en casa, la fui a visitar, y me hizo reír una hora entera. En varias cosas esto que escribiste me hizo acordar a reuniones de cuando era chica. Lamentablemente, mi familia nunca fue muy unida. Y bueno, mejor no hablemos de mi familia, pero a mi abuela la quiero.

Mara Sigilosa dijo...

El lugar es Trinidad, Venezuela.

Mara Sigilosa dijo...

"el hombre (hombre como genero) esta acostumbrado a luchar?"

La vida es una constante lucha, no? Yo creo que el hombre está acostumbrado a la lucha constante -dentro y fuera de sí- pero no a sus variaciones, a sus filtros, a sus fisuras...bah...a todo lo que luchar en poca o gran medida implica.
Admiro su forma de recordar y explayarse, yo todavía no logro hacerlo siquiera grabandome en voz alta.
¿Cómo encontró mi blog?
Por cierto, sus fotos, bellisimas.

Manon Kuzmin dijo...

Hermoso enlace el suyo: su abuela y una bella flor. Subestimamos el poder del olfato, los recuerdos que desencadena son los más viscerales, los más profundos. Existen registros de personas con serias depresiones a raíz de su anosmia. ¿Qué otra cosa sentir si no se puede oler al ser amado?
Saludos cordiales.

lola dijo...

El olfato es el sentido más allegado a la elevación espiritual, según algunas creencias, por eso tal vez en este devenir tan mundano se ha perdido tanto, se subestima demasiado.

Manon, gracias por pasarse por este rincón

Veronica dijo...

Lo que usted dice es muy dulce.
Saludos.

lola dijo...

Verónica, muchas gracias....

Mara Sigilosa dijo...

Sentir, en el más amplio y profundo sentido de la palabra, no implica también dolor? Ahora soy yo la que disiente de usted completamente.
Tal vez, me malinterpretó. Hablo de sentir, sentir los días, las experiencias, las palabras...sentir y asumir y conocer el dolor...que en este caso no fué por amor.
Mhm, me explico?
'Debemos Sentir'. Sentir. Sentir. Saborear la vida, con felicidad, alegría, tristeza o dolor. SENTIR verdaderamente esos sentimientos. Vivirlos.

Soul Maker dijo...

Las abuelas son inolvidables. Las buenas ¿no?. Siempre nos enseñana cosas que nos dejan marcadas para siempre. Y sii.. en la casa de los abuelas/os siempre hay un olor particular, que es el que recordamos siempre, y nunca queremos olvidar.
Me encanta lo que escribis.

lola dijo...

Flor, las malas también, pero que es la bondad y la maldad? digo son seres humanos y nos dejaron lo que pudieron en cuanto a legado.

Gracias por tus palabras

Aisha dijo...

me encanto tu blog
puede seer que te guste bailar tango??????????? alguien con esa forma de escribir.... no se lo presiento
bueno espero poder conocerte me encanta como escribis besos

lola dijo...

El tango a mí me genera mucho respeto, debería comenzar, te parece?

nos vemos, gracias por leerme!